La esperanza se acompaña de esfuerzo
Por: Óscar Barraza
Muchas veces hemos escuchado que los sueños se hacen realidad, pero la verdad, no sucede en automático. Los objetivos necesitan hábitos, decisiones, acciones y actitudes que nos permitan llegar a ellos.
Cuando decidí buscar ser presidente municipal lo hice por un sueño, porque siempre había soñado con un Namiquipa de oportunidades y de crecimiento.
Me preguntaba repetidamente, ¿por qué llega un presidente y luego otro y otro, y nada cambia?, entonces comprendí que los cambios que queremos ver debemos provocarlos nosotros mismos.
El primer esfuerzo fue ese, buscar ser presidente y hacerlo con la honestidad que eso requiere. Compartí con cada namiquipense esa gran verdad: los cambios que quieren ver, necesitan de su participación… y ahí empezó una nueva forma de hacer gobierno.
Un gobierno en el que los ciudadanos decidieran, era el sueño que todos teníamos, pero no se dio en automático, fue posible por una serie de actos de confianza mutua a base de resultados: si queremos que la otra parte cumpla, cumplimos.
Cuando digo que estas obras son sueños que se cumplieron, lo hago porque son la aspiración que mamás y papás guardan de que sus hijos e hijas estudien en lugares seguros, dignos y con el mayor número de oportunidades para que se desarrollen integralmente.
Ha sido un año con incertidumbres de muchos tipos, sobre la economía, sobre el clima, sobre la salud pública… pero hemos sabido conservar la esperanza y acompañarla de las acciones necesarias para que se transforme en realidades.
Al recontar estos resultados confirmo la certeza de que los sueños se trabajan para hacerlos realidad. Los resultados no se dan en automático y bajo esa premisa en Namiquipa avanzamos juntos.














