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Análisismartes, 17 de marzo de 2026

Perfil humano / Reforma electoral: falló el plan A, ahora el plan B

La iniciativa presidencial de la reforma electoral fue rechazada al votar en contra los diputados del PVEM y PT. Es la primera vez en este sexenio que no pasa una reforma constitucional al no lograr el voto de las dos terceras partes de la Cámara de Diputados.

De hecho era predecible este resultado pues diversos personajes de los citados partidos habían expresado que no apoyarían la propuesta de Sheinbaum.

La razón era obvia pues los afectaría al disminuir el presupuesto de los partidos y proponer que los plurinominales en lugar de ser seleccionados por la directiva fueran por votación directa.

Esos y otros motivos fueron indigeribles para los aliados de Morena y prefirieron por primera vez contestarle que no a la presidente de la república.

De inmediato Sheinbaum anunció que se presentará un plan B para lo cual convocaron a los dirigentes del Verde Ecologista y el Partido del Trabajo a una reunión en Gobernación.

Después de bastantes horas supuestamente llegaron a un acuerdo para votar a favor del plan B.

Así lo mencionó el pastor de los senadores morenistas aunque el pastor de los diputados morenistas comentó que aún no se llegaba aún a un acuerdo.

Monreal ya había advertido antes que sin sus aliados de la 4T no lograrían sacar adelante la polémica reforma electoral, como efectivamente sucedió.

Ahora intentan salvar la imagen de que apoyan las propuestas presidenciales, lo cual está en veremos ya que es obvio que tanto el PT como el PVEM no van a arriesgar su sobrevivencia solo para quedar bien con la inquilina de Palacio Nacional.

De lo poco que se sabe del mentado plan B es que al parecer se propondrá ahora disminuir las representaciones y presupuestos de los congresos locales e inclusive de los regidores municipales.

Bueno, la realidad es que la idea de intentar modificar las reglas de las elecciones del 2027 y 2030 sigue siendo poco entendible y errónea si no es que retrógrada.

En primer lugar no se comprende cómo la 4T, que tiene un poder parecido al que tenía el PRI en sus buenos tiempos, intente poner en riesgo esta alianza que hasta el momento le ha funcionado bien.

Por ello aunque se meta en cintura a los dirigentes de los partidos aliados de Morena con el plan B persistirían las suspicacias y dudas que podrían complicar el ponerse de acuerdo para las próximas elecciones del año entrante.

En lugar de reformar fallas obvias como lo es la ilegítima sobre representación legislativa obtenida con tretas legaloides se intenta reducir las prestaciones de los partidos minoritarios, sean aliados o de la oposición.

La presidente se enfrenta a problemas complejos e inmediatos a los que debería enfocar sus esfuerzos en lugar de perder el tiempo con propuestas sin sentido como las de su reforma electoral.

Lo más saludable sería que despidiera a asesores como Jesús Ramírez, Pablo Gómez y a otros que perjudican su imagen con sus ocurrencias antidemocráticas y poco viables. 

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