Claman justicia en Meoqui
Ante el lamentable hecho de violencia del joven Norberto
Saúl Ponce
Convocados entre las 9:15 y las 9:30 horas, numerosos ciudadanos formaron una valla humana desde el cruce con las vías del ferrocarril, frente a una empresa refresquera, hasta el templo de San Pablo Apóstol.
“Yo creí que íbamos a ver más gente”, comentó una señora al mirar la fila de personas en dirección norte.
“No, es que hay unos que van a las escuelas”, explicó otra vecina.
A las 9:35 horas una mujer avisó: “¡Ahí vienen!, ahora sí están levantando los pañuelos; ahora sí vienen”.
Y en efecto, a lo lejos se vio avanzar en la vanguardia del cortejo a una patrulla de Seguridad Pública Municipal. Detrás de ella venían la carroza blanca con los restos mortales de Norberto y una camioneta en la que se trasladaron familiares del joven.
En pocos minutos el contingente recorrió la calle Aldama hasta dar vuelta por la avenida Ignacio Zaragoza. Rodeó la plaza principal y arribó a las puertas del templo, donde otro grupo numeroso de personas vestidas de blanco aguardaba.
“¡Norberto! ¡Norberto! ¡Norberto!”, seguían gritando algunos ciudadanos.
“¡Shhhhh, shhhhh!, por favor, hay que respetar”, los calló una de las mujeres que sirven en la parroquia.
Saturada la iglesia de personas, varias veces se pidió a los congregantes desalojar los pasillos para evitar algún incidente. La exhortación cayó en oídos sordos y fue necesario que los elementos de Protección Civil y policías municipales metieran orden.
Momentos después, el padre Grajeda invocó la bendición de Dios sobre los feligreses ahí reunidos, a quienes recordó que “el cuerpo y las cenizas de nuestro hermano Norberto estarán aquí hasta las seis de la tarde, hasta la misa exequial”.
Afuera del templo algunos de los asistentes comentaban sobre la manifestación que se programó a las 19:00 horas y en la cual retomarían el clamor de justicia.
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