Desplazados de Atascaderos exigen seguridad para poder regresar a sus hogares
CEDH documenta quejas por desplazamiento forzado y advierte que deben replantearse las estrategias de seguridad en Guadalupe y Calvo
Venessa Rivas
154 familias desplazadas
El desplazamiento más reciente se registró hace algunos días. En total 154 núcleos familiares llegaron a los municipios de Hidalgo del Parral y Chihuahua capital.
“El tema de la violencia ha estado presente, sin embargo la violencia se ha agudizado desde diciembre de 2025, han existido enfrentamientos y desplazamientos”, dijo el visitador.
Estas quejas han sido turnadas a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, debido a que el tema de seguridad involucra responsabilidades de los tres niveles de gobierno.
Este asunto está siendo documentado a fin de enviar la información a la Comisión Nacional de Derechos Humanos.
Posteriormente se realizó una intervención formal por parte de la Comisión de Desplazamiento Forzado Interno del Gobierno del Estado, donde participaron diversas dependencias para atender a las personas afectadas.
En ese encuentro se contabilizó la presencia de alrededor de 154 núcleos familiares, quienes recibieron atención urgente como despensas, colchonetas, cobijas y asistencia médica.
Además, se habilitó de manera emergente un albergue en el centro comunitario de Parral, donde actualmente permanecen algunas familias desplazadas mientras otras han encontrado refugio temporal con familiares.
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El principal reclamo: seguridad para regresar
Más allá de la ayuda humanitaria, el principal reclamo de las personas desplazadas es la seguridad, pues la mayoría coincide en que su intención es regresar a sus comunidades lo antes posible.
El visitador regional explicó que durante entrevistas realizadas por personal de la CEDH, los habitantes manifestaron que no desean permanecer en la ciudad ni abandonar definitivamente sus tierras.
“No quieren vivir aquí, ellos quieren regresar a sus comunidades, pero no lo harán hasta que se garantice la seguridad para todas las familias”.
Entre los testimonios recabados por la Comisión destacan relatos de madres de familia que dejaron de enviar a sus hijos a la escuela por miedo a que las balaceras los sorprendieran en el camino.
Una mujer relató que durante los últimos días los enfrentamientos armados se escuchaban cada vez más cerca de las viviendas, lo que generó temor de quedar atrapados en medio del fuego cruzado.
También se reportó que algunos trabajadores dejaron de salir al campo o al monte para realizar labores en el ocote o en actividades agrícolas, por miedo a encontrarse con grupos armados.
Aunque durante las entrevistas se mencionó el temor al reclutamiento forzado de jóvenes, hasta el momento la CEDH no tiene documentado oficialmente un caso concreto relacionado con esta práctica en la zona.
“Guadalupe y Calvo es una de las poblaciones más afectadas por la violencia en Chihuahua, seguiremos documentando la situación hasta que las condiciones de seguridad permitan a las familias regresar”.
Finalmente, anunció que la CEDH realizará una visita a Atascaderos para revisar las condiciones y entrevistar a otros residentes de la zona.


























