Jóvenes, presas de la narcocultura
Desempleo, pobreza y deserción escolar los vuelven mano de obra del narco
Velvet González
Para muchos adolescentes y jóvenes ser narcotraficante o asesino de un grupo criminal es mucho más que un juego, pues son ellos quienes alimentan la base operativa de los grupos delictivos del país, “son la mano de obra del narco”.
Además del desempleo, la pobreza y la deserción escolar, hay otro factor que empuja a los jóvenes a involucrarse en el contrabando de drogas, pues en muchas zonas del país, el narcotráfico se ha instalado como una forma de vida, ya es parte de la cultura.
De esta forma, la narcocultura ha penetrado en la mentalidad de muchos adolescentes al grado de que hay una aspiración a pertenecer a los cárteles por el hecho de obtener un auto de lujo, armas, dinero y droga.
VIVIR RÁPIDAMENTE ES LO QUE BUSCAN
El narcotráfico se ha enraizado tanto que es visto por la población como una forma de vida, sin cuestionar la ilegalidad de su carácter y la violencia vinculada a éste.
Además de los estados fronterizos, en este nuevo mapa resaltan comunidades de Michoacán y Guerrero. En opinión de algunos investigadores como Luis Astorga, son lugares donde el Estado no tiene una presencia, en los que se ha vivido un abandono social histórico.
“A partir del honor se constituye una parte muy importante del sistema valoral del crimen organizado”, se señala en el estudio en el que se explica que la valentía, la lealtad familiar y de grupo, la protección y la venganza, son valores que constituyen ese marco.
Por ejemplo, se explica, la deslealtad o traición a los líderes o el intento de abandonar la organización, se castiga mediante la violencia física.
Los involucrados en el narcotráfico buscan vivir rápidamente porque no hay un horizonte a largo plazo, ya que los pueden matar en cualquier momento.
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