elheraldodechihuahua
Localjueves, 31 de octubre de 2019

La muerte en el comedor de la Normal …

Leyenda de ultratumba …

Genaro Fuentes

Los trastos que se mueve de aquí para allá, charolas que se golpean entre las vitrinas de la cocina y los platos y cucharas que tintinean en las mesas al servirse sus bocados las normalistas, era el barullo normal de un comedor.

Tres alumnas ocupan una de las mesas disponibles, Soledad se sienta de frente a Mariquita y Miriam y comparten las tres la ensalada de col del día con una chuleta ahumada de puerco.

- “Cómo van tus calificaciones de Artísticas, ya vez que el maestro no te quiere”, le dice Míriam a Soledad.

-“Que importa eso ahora, si el ´teacher´ quiere que me vaya al extraordinario me iré, pero no le daré el gusto de repetir la ronda,” dice Soledad que apenas alcanza a responder.

-“¿Qué pasa, te estás ahogando?”, grita Mariquita.

- “Golpea su espalda”, espeta Miriam, tratando de darle solución a la escena imprevista.

Soledad quiere gritar, jala aire, mueve los brazos… y zas, se desvanece. Miriam y Mariquita la asisten y cargan en sus hombros, ante el azoro de las demás normalistas.

¿Pues qué le pasó? ¿Está bien? ¡Llévenla a la enfermería! Exclamaban las demás compañeras del comedor.

- “¿Pues qué te pasó?”, le cuestiona Míriam.

- “Te estabas ahogando”, le refiere Mariquita.

Soledad coge aire pausadamente, su mirada se torna fría y profunda, sus manos se levantan y expresa pesarosa: “Vi a la muerte”, “ví a la muerte”, “ay, ay qué pesar”.

Miriam y Mariquita miran la cara de pánico de Soledad y se contagian de miedo, abren más los ojos, escuchan con atención a Soledad y se sorprenden y preguntan casi al unísono y con el ánimo ya aterrorizado: ¿Dónde la viste?, ¿Dónde?

Soledad perpleja, petrificada, responde: “Era horrible, fea, de piel rugosa y los ojos encendidos”

-¿Pero dónde estaba la muerte?, preguntan.

-“Estaba en medio de ustedes y las estaba abrazando en el comedor”, dice Chole antes de perder nuevamente el sentido.

Chole caída en desmayo de sopetón, Mariquita y Miriam, se quedan apanicadas, calladas, sorprendidas.

Al amanecer del otro día, Soledad pidió su baja y quedó sin graduar, Mariquita y Míriam, sí se licenciaron en Educación Primaria y fueron enviadas a trabajar a escuelas de la zona serrana, de la muerte aparecida en el comedor de la Normal, ya no se volvió a hablar.

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