El clima pre navideño se puede ver, ya hay alguno que otro comerciante que oferta luces o pequeños arreglos de mesa. Se comercia manzanas o dulce de calabaza, bolsas de piel, la diversidad es compleja.
Atisbamos en el caminar cajas de madera donde se comercia cebolla, un comerciante ofrece pócimas milagrosas a través de un altavoz, ¿quiere usted ensaladas? allí también las encuentra, fruta para llevar o fruta rebanada para consumir ahí.
La nutrióloga Yadira Guadalupe Gutiérrez Alcántar señala que reducir ultraprocesados mejora el metabolismo y disminuye riesgos de enfermedades como diabetes, hipertensión y obesidad en menores
La institución no solo distribuye alimentos, también impulsa talleres de nutrición, salud y empleabilidad para mejorar la calidad de vida de miles de personas en Chihuahua.
La Secretaría de Salud señala que la acumulación de maleza, terrenos baldíos y la falta de servicios básicos favorecen la proliferación de garrapatas transmisoras de la enfermedad
“El material no se consume fácilmente, sino que se compacta, formando una masa que dificulta la penetración del agua”, explicó el Subdirector de Bomberos
Delicias.-Imbuirse al mercado de la avenida Octava Sur es meterse a un sinnúmero de olores, sabores y colores, a los estímulos de los sentidos. Allí se encuentra de todo, o casi todo, claro en las clásicas segundas, pero es verdaderamente una romería, como aquella que describió Hernán Cortés en las famosas cartas de relación al rey Carlos V de España, luego de la conquista del Imperio Azteca.
La Octava de Delicias, ubicada en el sector sur, es hoy un motor de la economía de gran número de gente, donde se ejerce comercio, se compra o se vende, se pasea o se divierte. Uno puede tener necesidad de hacer compras y puede elegir entre acudir a un centro comercial, ir a la tienda del barrio o pasear por la famosa Octava, la de “las segundas”, la del comercio informal.
Puede uno iniciar su recorrido desde la avenida Fernando Baeza e insertarse hacia el sector sur en una especie de ele gigante atravesando docenas de calles hasta la avenida Plutarco Elías Calles o viceversa, todo está en el modo de coger lugar para el estacionamiento o de plano llegar a pie.
A los puestos tradicionales de ropa de segunda, se han agregado decenas de rubros diferentes, en el transitar vemos legumbres y verduras en carritos, discos pirata, cachuchas, lencería, venta de fruta con chile, herramientas nuevas o viejas, cueritos, dulces, cocadas, conejos, hay de todo para el comprador.
Hay gente degustando el almuerzo, transitando en ambos sentidos entre el tránsito de autos, motocicletas y bicicletas, vemos baños de alquiler, puestos de comida diversos, música de fondo. La gente camina irregular, sola o en grupo, portando un vaso con bebidas desconocidas o simple café negro, caminan los señores mayores, los jóvenes, las embarazadas, incluso hay quien lleva a sus enfermos en sillas de rueda para sacarlos a que les dé el sol.
Las mamás con carriolas llevando bebés abundan. El puesto de enfrente oferta papa del municipio de Cuauhtémoc a 10 pesos dos bolsas, un par de niños ofertan un paseo en pony ofreciendo a las familias llevar a sus pequeños en el lomo de “Choco” y “La Pinta” por un costo de 20 pesos dos cuadras.
El olor del menudo a esa hora de la maña penetra y atrae la vista hacia el puesto dónde lo comercian, mientras que un puesto de discos compactos tocan cumbias y retumba el escenario popular con corridos. Los puestos de chicharrón y carnitas protegidos por pequeñas vitrinas también expelen un olor de comida que invita al caminante a acercarse para preguntar por el guiso.
Un caminante allegado del sur, carga un palo con globos inflados, viene desde los mercados del centro y vende sus inflables a 10 pesos por pieza. Un joven de no más de 15 años vende bolsas de manzana provenientes de Cuauhtémoc a 10 pesos. Hay discos y juguetes adelante, los rines y las herramientas oxidadas ocupan otro espacio, el comerciante negocia la venta de un “calentón” con el cliente pues ya se viene el invierno, otra persona ofrece “Jarabe Apache Milagroso”, para no sé cuántos males, en fin los productos y la variedad son enormes.
“A 60 pesos el medio litro de miel la traemos de la tierra de Antonio Aguilar, de Tayahua, Zacatecas”, expresa otro joven vendedor. Las colitas de pavo también imprimen su olor en el ambiente, el aceite de coco, la secadora, los juguetes también están en venta, las zapatillas y bolsas de mano para mujer, el “cantarito” de barro para el agua fresca traído desde Michoacán también se oferta.
Aprovechen compradores, el comercio popular abre sus puertas y es un mercado para todo y para todos, asemeja una segunda en La Paisano, de El Paso, Texas, o una “Buenos Aires”, de doctor Vértiz en la capital, no es el San Juan de Dios en Guadalajara, ni el Jamaica o La Merced de la Ciudad de México, pero son las segundas de Delicias, el ir y venir, el movimiento que expele olores y sabores, que vende herramientas y hasta lencería, ropa de segunda y ropa nueva, comida y zapatos, cosas viejas y cosas nuevas, calzones y frutas, es la Octava de Delicias.