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Localjueves, 14 de septiembre de 2017

Pasó de verdugo a admirador de Miguel Hidalgo

Revelan archivos del TSJ

Velvet González

Los caudillos tuvieron que ser cargados en sillas al hospital que fue habilitado como cárcel; hacinados en estrechas habitaciones, semidesnudos, hambrientos y con sed, comenzaron el cautiverio que los conduciría a la muerte.

Siguieron su camino hasta llegar a la hacienda de San Lorenzo, lugar cercano a Parras, Coahuila, donde Salcedo dispuso fueran separados los eclesiásticos de los demás reos -excepto Hidalgo- encargándose de ellos el capitán Juan Francisco Granados.

*Juan Francisco de Velasco

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