SAFRAN una empresa internacional de incursión laboral
Emplea a jóvenes con alguna discapacidad
Venessa Rivas
Jazmín Liliana Sánchez Espino, de 29 años, es ingeniera Industrial egresada del Instituto Tecnológico de Chihuahua, tiene una discapacidad motriz a consecuencia de un accidente automovilístico. Su vida dio un giro de 180 grados al notificarle que no volvería a caminar.
Su condición le permitió darse cuenta de que la ciudad no está del todo preparada para brindar igualdad de oportunidades a las personas con discapacidad, aunado a que donde hay espacios azules mucha gente no los respeta.
El 15 de marzo de 2009, Jazmín viajaba en compañía de sus amigos en un automotor. El conductor se pasó un alto y fueron embestidos de frente por otro auto, el vehículo en el que viajaban los jóvenes dio varias vueltas sobre su eje hasta estrellarse contra un poste.
Jazmín y un amigo resultaron severamente lesionados: lesión medular en la sección lumbar L1-L2.
La empresa siempre estuvo muy dispuesta a apoyarla, construyeron rampas, instalaron puertas y los baños fueron acondicionados para personas con discapacidad.
Jazmín explicó que el cliente les manda un esqueleto del arnés que desea, ella se encarga de analizarlo y prepararlo de manera completa para que las operadoras puedan trabajar con él en el área de producción.
“Es una oportunidad grande, porque en la sociedad hay gente que sigue pensando que una persona con discapacidad no es capaz de desempeñarse de manera correcta, pero gracias a Dios hay empresas como Safran que bridan oportunidades”, señaló.
En ocasiones se ha sentido discriminada en espacios públicos, sobre todo porque no cuentan con rampas, menos son baños adaptados.
“Es necesario construir más rampas en las calles, el respeto a los lugares azules y que los establecimientos tengan baños adaptados”.
Jazmín tiene un año de casada. A su esposo Jesús de Haro lo conoció en el mismo centro de trabajo, el amor nació y ahora tienen una pequeña de cinco meses llamada Natalia.
Reconoció que es pesado, pero su esposo y su familia la han apoyado mucho, “Cuando me enteré de que estaba embarazada me invadió el miedo, no sabía si la iba a poder atender y era capaz de cuidarla”.
Jazmín afirma que no hay imposibles para nadie, incluso para los que tienen un tipo de discapacidad, “todo se puede echándole ganas, queriendo hacer las cosas, no importa la discapacidad si tienes la actitud”.
La filosofía de esta joven es que la discapacidad física no está peleada con la mentalidad. “Mi meta es echarle todas las ganas posibles al trabajo, me gustaría ir escalando para poderle dar lo mejor a mi hija”.
La actitud de Jazmín la ha llevado a salir adelante, así como sus ganas de disfrutar de las bellas cosas que le brinda la vida.
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