Sin embargo adelantó que hay esperanza porque Estados Unidos es un país de instituciones mundiales protectoras de derechos humanos, siendo la sede de varias de ellas, y por ser un Estado de Derecho.
Cónsul
“Ser embajador muchas veces es jugar golf y ese tipo de cosas. Ser cónsul es atender al pueblo de México y eso, con todo y que puede ser muy doloroso, es muy gratificante”, dijo.
En la otra cara de la moneda, compartió que lo que más dolió durante su trayectoria en el Servicio Exterior Mexicano, fueron los problemas de los trabajadores migrantes, y como ejemplo, la cercanía con miles de reos en las cárceles norteamericanas.
Sobre su carrera como embajadora, refirió que fue una experiencia enriquecedora, y en momentos estrujante, “y quizá queda hasta un dejo de tristeza, porque nunca hemos reclamado nuestro lugar en los Estados Unidos de América”.
*Trump
Calificó al gobierno de Estados Unidos como veleidoso, y por su parte, del Gobierno de México dijo que ha sido fuerte, digno y que ha tenido respuestas duras hacia las actividades y actitudes de los Estados Unidos en el pasado.
Crímenes de odio
Deportaciones
Uso de migrantes
Refirió que en época de bonanza siempre se abrían las puertas, y luego se preguntaban ‘¿Cómo entraron los mexicanos a trabajar?’, cuando de manera secreta fueron los propios norteamericanos quienes les permitían pasar.
Remesas
Sobre los recursos provenientes de los trabajadores inmigrantes indocumentados en Estados Unidos, destacó que representan un fuerte activo para el desenvolvimiento de la economía en México, al representar el 2 por ciento del Producto Interno Bruto del país.
Migrantes
Aseveró que ese tipo de situaciones no deben ser tomadas a la ligera, y que por parte de México hay una obligación de pensar, meditar, reflexionar y tomar medidas de prevención sobre qué es lo que va a hacer.
Problemática comercial
Argumentó que esos empleos no se recobrarían en caso de que Estados Unidos se retire del TLC, al ser compromisos de otro tipo, que pueden tener otro tipo de solución y qué bueno para los trabajadores.
Esperanza
Nueva época en la Historia Contemporánea
En la década de los años 60’s, con el presidente Lyndon B. Johnson, se habían dado ya las manifestaciones de los movimientos de los afroamericanos para exigir el cumplimiento de sus derechos, que se terminara con la segregación racial.
Como consecuencia, los americanos implementaron la operación Bloqueo, que se dio en Juárez-El Paso, en 1993, en inglés le llamaron Hold the Line. Luego vino la operación Guardián en Tijuana-San Diego, que era también encaminada a cerrar los pases fronterizos comunes.
En 2016 surge un candidato del Partido Republicano, gana la elección y será presidente de Estados Unidos a partir de enero de 2017 y nuevamente México se encuentra en una situación sumamente delicada, que pudiera ser peligrosa en lo económico, político y social.
En Chihuahua, las terapias asistidas con animales han cobrado relevancia con iniciativas como Manada K9, donde perros entrenados participan en procesos de acompañamiento emocional y físico
Mantenimiento Urbano indicó que si bien estas medidas buscan prevenir ciertas conductas, también terminan afectando a la ciudadanía en general, al limitar el uso normal de espacios públicos
Cruz Pérez Cuéllar aseguró que respeta todas las manifestaciones, pero señaló que estas deben realizarse dentro del marco de la ley y sin afectar la dignidad de las personas
“Siento que en México no ha habido una gran solidaridad con nuestros connacionales que batallan y sufren y luchan en Estados Unidos. Tan sólo el año pasado se recibieron 24 mil millones de dólares que llegaron de nuestros trabajadores allí. Algunos ya son residentes, algunos ya son ciudadanos americanos, pero con el indocumentado que sufre tanto para cruzar, arriesgando su vida por el desierto, tratando de nadar por un río que parece un charco, pero que es muy peligroso, porque tiene corrientes que no conocen los que tratan de cruzarlo, y tenemos muchos ahogados. En el río que para ellos es grande, y para nosotros es bravo; pienso yo que ni grande ni bravo, pero en fin, ha dejado muchos muertos”, expresó la embajadora Martha Lara Alatorre, chihuahuense que ha sido cónsul de México en Estados Unidos, ante el panorama que calificó como muy complejo para el país ante la inminente toma de protesta del presidente electo Donald Trump.
Entre los grandes retos a resolver, mencionó el tema de los migrantes, la deportación de presos y personas con antecedentes penales; y también la cuestión comercial con la posible salida de Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio, el gravamen a las remesas que representan el 2.2 PIB de México, y las consecuencias de enviar el dinero en efectivo en secreto, que podría desatar una ola de asaltos, impedir que el recurso llegue a su destino, y una mayor degradación social por las consecuencias que acarrearía.
Destacó que son cuestiones muy dolorosas cuando detienen a los mexicanos, y ver a los connacionales en la indefensión, “y sobre todo, me partió el corazón ver a ese pueblo nuestro noble, generoso, patriota, sumamente responsable. Y eso conmueve, cuando vi a un hombre llorar y está detenido, que ni siquiera el dinero puede mandar y tiene una mujer en México con 7 chamacos que depende de él si comen y visten. Vi derramar lágrimas de esos hombres rudos. Conmueve muchísimo, estruja”, compartió con la voz profundamente conmovida.
Fue vicecónsul en Laredo, Texas, y posteriormente trabajó en Houston. Luego trabajó en la Cancillería, y fue cónsul en El Paso. Regresó a Chihuahua como secretaria General de Gobierno. Al término del encargo, regresó a Seattle, Miami. Regresó a México para ser senadora, y volvió a Estados Unidos como cónsul general en Los Ángeles, atendiendo a un millón de indocumentados. Se jubiló del Servicio Exterior Mexicano en el Consulado General de México en San Antonio, a cargo de Brownsville, Mackalen, Laredo, Del Río, y Eagle Pass, todo el cono sur de Texas, con 5 fronteras.
Con emoción, compartió que encuentra apasionante la diplomacia por el reto de enfrentar problemas, agravios y privilegiar siempre la reflexión sobre el coraje, con control sobre la propia persona. “Es muy interesante y se logra mucho; cuando la reacción es fuerte y violenta, generalmente no se logran los propósitos, pero en la diplomacia estamos obligados a decir las cosas con propiedad, por duras que sean. El control, el adecuado manejo de las palabras, la cordura de los conceptos, es lo que exige la diplomacia”.
“Algunos eran criminales, efectivamente, homicidas, violadores, asaltantes de bancos, tratantes de blancas, pero había gente, sobre todo a los inicios de mi labor, me encontré a un señor en la cárcel porque se había robado la camisa de un americano acomodado. Me encontré a un mexicano solo en Alaska, detenido y totalmente solo. Ni siquiera había otros mexicanos, perdido”.
La vocación la detectó desde muy temprana edad, oriunda de ciudad Juárez, pudo ver la contratación de braceros, cómo llegaban los agrícolas mexicanos a ofrecer sus servicios y los tenían en unos patios en El Paso, Texas, donde de manera humillante presenció cómo los fumigaban.
“Ya desde entonces el trato era de lo más indigno y cruel. Si estaban enfermos o tenían algún problema de discapacidad, los rechazaban. Siempre fue una escena cruel y yo la presencié desde muy chica y ver ese sufrimiento de aquellos hombres del campo, que son dignos, el surco de la tierra lo tienen en su cara, las arrugas por tanto trabajo arduo bajo el sol en el polvo, pero tienen una dignidad y serenidad tan especial, que no puede una más que admirarse de ellos. Y la crueldad con que los trataban me hizo querer desde niña dedicarme al Servicio Exterior Mexicano para apoyar a nuestros trabajadores migrantes y lo pude hacer durante muchos años”.
“Primero ofendió, insultó a los mexicanos toda la campaña, de manera corriente y baja; y no hubo una voz que se haya levantado a defendernos. Nadie le dijo que por qué usaba ese lenguaje y generalizaba que éramos violadores, narcotraficantes. El silencio hace daño, el valor de expresar lo que uno piensa, sobre todo un gobierno, tiene que ser en el momento oportuno, justo cuando se están dando los agravios, no tiempo después. Él sintió que no había ninguna respuesta ni una reacción fuerte a sus insolencias y las siguió”, manifestó la embajadora Lara.
En ese sentido, señaló que para defender a México de las agresiones del ahora presidente electo, había formas dentro de la diplomacia para hacer, sin que fuera necesario que lo hiciera directamente el presidente Enrique Peña Nieto o el secretario de Relaciones. Explicó que pudieron haberlo hecho a través de aliados con una voz autorizada para hacer saber a los norteamericanos involucrados el descontento con la situación que se estaba dando.
“Podríamos haber usado académicos, empresarios, en fin, tantas vías que tenemos de lazos entre los dos pueblos. Yo no vi que se hiciera. Hay gente que nos quiere, que nos respeta, que entiende y aprecia a México y a los mexicanos, como el exgobernador de Nuevo México, Richardson, es un hombre que entiende muy bien a México y le tiene un enorme aprecio”.
“Lo que veo es que no fuimos lo suficientemente claros, en esta ocasión no expresamos ni directa ni indirectamente nuestra molestia, nuestra indignación hacia las ofensas que nos estaba haciendo el señor candidato Trump. Ahora tenemos los dos graves problemas, en mi opinión, que son la cuestión migratoria y la cuestión comercial”.
En el tema de migrantes, refirió la presentación ante la cadena de televisión CBS en 60 Minutos, donde el presidente electo Trump cambió su discurso y dijo que ya no iba por los 11 millones, que ya no estaba pensando en la deportación masiva; ahora, su prioridad sería asegurar la frontera y deportar o encarcelar de 2 a 3 millones de inmigrantes indocumentados que tienen antecedentes penales, que son pandilleros o que venden droga.
“No creo que sean 2 o 3 millones de mexicanos, porque en 2010 había 178 mil migrantes indocumentados con antecedentes penales. Supongamos que fueran 250 mil, hay un tratado entre México y Estados Unidos para el traslado de presos que está en desuso, hace años que ya no se invoca y que no se llevan a cabo los traslados de presos entre los dos países, porque aquí se dio un surgimiento de delincuencia, de crimen organizado, y están llenas las cárceles. ¿Cómo van a manejar esa deportación de reos y de personas con antecedentes penales?”, cuestionó.
Al respecto, dijo que llevar a la práctica la declaración de Trump, no es tan fácil; porque el país del norte, es un país de instituciones y de Estado de Derecho, tienen que seguir ciertos trámites como acudir ante un juez migratorio, que haya una audiencia, y que se decrete la deportación.
El registro de violencia física y verbal a los mexicanos en Estados Unidos ha ido en ascenso, y se ha recrudecido desde el triunfo de Donald Trump en las recientes elecciones, con las que ya ha se han reportado palabras injuriosas en las escuelas contra niños y jóvenes mexicanos a quienes les han dicho ‘vete a México, regrésate a tu país, aquí no te queremos’.
“Hay un número alto de quejas por agresiones motivadas por discriminación, odio, y eso ya se está dando porque lo permitió la campaña del presidente electo. Fue tan agresivo, insolente y cruel con mexicanos, musulmanes, discapacitados, veteranos de guerra, mujeres. Eso generó que algo que estaba ahí más o menos escondido está surgiendo y saliendo esa pus, por decirlo de alguna manera, y que se puede agravar”.
Sobre el llamamiento que hizo por televisión a parar las agresiones, la embajadora Lara sostuvo que es una situación que él mismo propició, e hizo un llamado para estar atentos en el día a día cómo se va desenvolviendo y preparar al país ante el incremento de la violencia.
“Hubo grandes avances, particularmente a mediados de los años 60’s con el presidente Lyndon B. Johnson, se habían dado ya las manifestaciones de los movimientos de los afroamericanos para exigir el cumplimiento de sus derechos, que se terminara con la segregación racial. Tenemos que estar conscientes que a nuestro pueblo no lo consideran blanco. Ellos consideran que nuestro pueblo es ‘brown’, café, entonces, también hay discriminación contra nosotros por cuestiones de color de piel”.
“Lo que se le ha hecho a las familias es una infamia, se les ha maltratado muchísimo, se les ha sometido a vivir con miedo y si ya de por sí los indocumentados vivían en las sombras, los han aventado al sótano de la desesperación y de la angustia. En la mañana, la mamá cuando le da un beso a su chiquito que se va a la escuela, tiene miedo el niño de que si al regresar ya no está su mamá, porque a lo mejor ya llegaron las autoridades de Migración, la detuvieron y la deportaron”, enunció.
Señaló que aunque no se hizo gran escándalo, durante la administración del presidente Obama se deportó a más de 2 millones de mexicanos y que hasta en esta administración se siguió de acuerdo con las leyes migratorias, se persiguió a las personas indocumentadas, se les arrestó y se les deportó. Independientemente que tuvieran o no cónyuge americano o hijos nacidos en Estados Unidos.
Hubo una medida del presidente Obama, apenas en 2014, para evitar que los hijos norteamericanos de padre y madre indocumentados fueran deportados sus padres. Según dijo, la justificación es que acusan a los mexicanos de ser una carga y no un beneficio para el gobierno de EU, porque tiene que lidiar con sus problemas y resolver en cuanto a educación, salud, vivienda, en cuanto a otros se refiere, que en cierta forma no es totalmente cierto.
“Claro que sí, les da educación gratuita porque es obligatoria en Estados Unidos, aunque estén indocumentados. En Salud, los tienen que atender pero en el Departamento de Urgencias, no les dan atención médica todo el año porque no tienen derechos de seguridad social, aunque muchos la pagan, pero no tienen derecho a recibirla. Estas noticias que nosotros vemos, las reconocemos, pero nos callemos”.
Sobre deportaciones por México de personas de otras nacionalidades, fue enfática al afirmar que no deben aceptarse que sean enviados al país. “Como México no debemos aceptar de otros países, no. No tenemos obligación de recibirlos y tenemos que ser muy firmes, pero necesitamos personal capacitado para ver que dentro de lo que nos están mandando no vengan de otras nacionalidades. Se va a requerir personal, instituciones, todo un proyecto que ya debiera estar plasmándose en papel”.
En el caso de Chihuahua, observó que al ser un estado fronterizo, cabe la posibilidad de que sea un canal para deportaciones masivas de presos o personas con antecedentes penales. “Qué hacemos si el día de mañana nos dicen ‘vamos a entregarles 500 personas con antecedentes penales, ahí están’. ¿Estamos preparados para recibirlos? Esos son problemas muy serios que podrían suscitarse y que yo no veo que se estén reflexionando, o tomando medidas para atender en el momento en que llegara a suceder. Debemos tener un plan de qué hacer si eso llega a suceder”, inquirió.
“Ha habido altas y bajas, en ocasiones cuando la economía está floreciente, entonces son bienvenidos a trabajar, discretamente abren las puertas para que entren, levanten cosechas, que al principio era trabajo agrícola, posteriormente se integran a la parte de servicios. Originalmente eran hombres, luego también mujeres y en las últimas décadas hasta niños”, explicó sobre el uso que han dado los Estados Unidos a los migrantes mexicanos.
“En el momento de la Segunda Guerra Mundial que ellos nos necesitaban muchísimo, porque nos convertimos de la noche a la mañana en un punto estratégico importantísimo para evitar que ellos fueran vulnerables por su flanco sur, nuestra relación siempre ha sido difícil. Creímos que el periodo del conflicto y la confrontación había quedado atrás, pero termina la Segunda Guerra, regresan los soldados y van los mexicanos para afuera otra vez. Así nos hemos pasado en nuestra relación de México con Estados Unidos, en tiempos de bonanza y de recesión”, afirmó.
“Es un uso de la gente para conveniencia de tipo político, económico y social, pero sobre todo el fenómeno migratorio, tiene su origen en factores estructurales como son la simetría de las dos economías de México y Estados Unidos. Las relaciones internacionales son fluctuantes, vivimos en un mundo de cambio, pero siempre ha habido cambio, lo que caracteriza en la época contemporánea, lo que impacta es la velocidad del cambio”.
“Una de las cuestiones francamente preocupantes es que ha expresado el presidente electo que puede imponer un gravamen a las remesas que se mandan de Estados Unidos a México, pero eso no es todo, hay un punto que no se ha manejado en México y que está en el documento, que dice que también puede exigir que la persona que quiere mandar dinero a México, compruebe primero su legal estancia en el país. Y ahí, es un golpe durísimo a los trabajadores migrantes y también a las familias que dependen en México de las remesas de sus parientes que trabajan en Estados Unidos. Si obligan a comprobar la legal estancia para realizar un envío, no podemos saber qué problemas tan graves se pueden suceder”.
“Sería regresar al pasado, mandar de encargo el dinero, con un posible aumento de asaltos, pierden el dinero, y aquí sería gravísimo para las familias que dependen de esas remesas. Los hijos no esperan para comprar zapatos, porque cada tres meses crecen y hay que comprar pantalones, zapatos. Hay que darles de comer, atenderlos en su salud, y el golpe sería demoledor para las familias mexicanas que están a cargo de niños que sus padres se fueron, y que de repente no le pudiera llegar el sustento del trabajador indocumentado en Estados Unidos”.
“El gobierno de México nunca quiso llevar una cuenta de los muertos, que por ejemplo los consulados regresábamos. Fui cónsul de México en Laredo Texas, de 1973 a 1976. Uno de mis trabajos cotidianos era regresar o repatriar los cadáveres de los mexicanos. Es una labor muy lamentable y muy triste. Al mismo tiempo el mexicano no deja tirados a sus muertos, no deja que los entierren en la fosa común en los Estados Unidos. Ellos vendían sus animalitos de corral, un tractorcito, lo que tuvieran para tener el dinero para poder repatriar un cadáver, y nunca dejaban tirados a sus mexicanos. Es una cuestión cultural, de amor a la familia, y de saber que la tierra, que la patria para el mexicano es el lugar donde mece cunas y abre sepulturas. Es una cultura de respeto también al fallecido”, comentó la embajadora Martha Lara.
Asimismo, refirió que en la década de los 90’s, se cerraron los pases fronterizos comunes, y lo que hicieron fue una pinza en el este y en el oeste para obligar el flujo migratorio por los grandes desiertos de Arizona, parte de California, incluso Nuevo México, donde la propia naturaleza se ha encargado de que mueran muchos de los connacionales.
“Eso fue muy cruel, cerrar el este y el oeste para dejar una zona difícil y que implica riesgos a la vida del que intenta cruzar la frontera. Nunca nos pidieron que lleváramos estadísticos, en esos tiempos no se acostumbraba y mucho tiempo fue así. No teníamos la menor idea de cuántas gentes han muerto ahogadas, o con mordedura de víbora de cascabel cuando van tratando de atravesar esos difíciles desiertos o muertos de sed, que es una muerte de la más cruel en el desierto. No sabemos cuánta sangre quedó derramada en el camino de lo que antes era el sueño americano y se volvió en pesadilla”.
Sobre la deportación de presos y personas con antecedentes penales, advirtió que hay un peligro en que se les dé el mismo trato a esas personas con antecedentes penales y como a los trabajadores migrantes de la agricultura o de los servicios, y sean dispuestos del otro lado de la frontera, sin ningún control, sin que hagan llegar los expedientes, sin saber si terminaron o no de cumplir su sentencia, o por qué delito estaban encarcelados.
“Veo algo muy peligroso, por ese lado. Por el otro, están llegando haitianos, gente de África, una corriente importante de Centroamérica, que de repente no pueden cruzar. ¿Qué va a pasar con ellos? Ahorita hay 10 mil personas en esta situación en Tijuana, se nos va a llenar la frontera de gente que quiere irse a Estados Unidos y ya no pueda pasar, o que tiene el derecho a reclamar asilo o refugio, y que los trámites se pueden llevar hasta años, y qué van a hacer en nuestras fronteras”.
“Se tienen que atender tanto los que lleguen con antecedentes penales, tenemos que tener en los puntos donde nos los entreguen sociólogos, ministerios públicos, médicos, para ver si tienen delitos pendientes en México, es muy delicado si nada más nos los hacen cruzar la frontera, como hacen con mexicanos, y también echan hondureños, guatemaltecos, salvadoreños, porque ya con el sur de México no se pueden distinguir tan fácilmente, si ellos dicen que son mexicanos, les dan salida voluntaria a la frontera, y al día siguiente pueden intentar volver a cruzar”.
“El problema grave ahorita es la incertidumbre: nos afecta el peso, hemos visto la volatilidad y una afectación. No quieren llamarle devaluación, pero es una devaluación tremenda de nuestro peso en relación al dólar, sencillamente con la elección de Donald Trump, y la posibilidad de que fuera presidente. Ahora ya es presidente electo, ¿cuántos más vendrán? Pues depende de cuánto tiempo le tome tomar sus decisiones. A nosotros nos conviene que sea rápido, que se defina, porque la incertidumbre nos hace mucho daño, no solamente en el peso mexicano, sino en inversiones, que se frenan las inversiones extranjeras directas en México por el temor y la incertidumbre. Lo que más daño nos hace es la incertidumbre”.
En su plan de los primeros 200 días, el presidente electo Trump, en un documento que fue filtrado por CNN, asevera que lo primero desde el inicio de su mandato, es la renegociación o eventual salida de Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio. Al mismo tiempo en que eso es sumamente preocupante, en ese mismo párrafo de renegociar o salirse del TLC, dice que va a solicitar un estudio de la Comisión de Comercio Internacional en Estados Unidos y otra agencia, para que le digan cuál sería el impacto del posible retiro de Estados Unidos del TLC sobre la clase media y la clase trabajadora.
“Ahí tenemos un rayo de luz, de que pudiera señalarse que el retiro pudiera ser tan dañino para Estados Unidos, como para México, vamos a ver qué es lo que va a pasar, pero que la intención es renegociar o retirarse del TLC. En opiniones de académicos y expertos de Estados Unidos, de que si el retiro implique en automático la generación de empleos en ese país, y la mayoría coincide que no es así. Sí hubo pérdida de empleos por el Tratado, pero muchos se perdieron por la automatización y robótica, entonces no se resuelve con la salida. Muchos empleos se perdieron por el reglamento y regulaciones ecológicas”
“Para México pueden ser momentos difíciles, pero no es que se elimine todo, sino que lo que ha dicho Trump, es que se retira del Tratado de Libre Comercio para negociar un acuerdo bilateral, que tendría más beneficios para la industria y trabajadores de Estados Unidos. Todo esto que se dice muy fácil, las palabras, convertirlas en políticas públicas, en instrumentos internacionales, etcétera, sin causar problemas en los dos países, es fácil, pero vamos a ver cómo lo va a hacer”.
“Podemos tener dos cuestiones que nos susciten esperanza, de que esto no termine en el peor escenario, que Estados Unidos con todos sus defectos es un país de instituciones, como las de defensa de los Derechos Humanos, o las mismas gubernamentales. Va a ser una prueba a la fuerza de las instituciones en Estados Unidos lo que se quiera hacer, y lo que se pueda hacer. La segunda, es que aunque no nos guste, Estados Unidos es un estado de Derecho. Y el capricho no se puede imponer de manera arbitraria, hay que seguir las normas jurídicas y cumplir con ellas, y esas son dos cuestiones que a mí me generan esperanza”, expresó.
En el tema comercial, mencionó que otro escenario favorable para México, es que los exportadores de Estados Unidos pueden demandar al gobierno por querer salirse del Tratado de Libre Comercio, provocando un litigio en las cortes y puede tardar años, que no se puede afirmar a ciencia cierta, porque es un terreno que no se ha explorado y no hay precedentes. Sin embargo, reiteró, “podemos tener esperanza en la fuerza de las instituciones y en el Estado de Derecho”.
“Hay quienes aseveran que hay una ruptura con la globalización neoliberal y que empieza una época nueva y diferente. El resurgimiento del nacionalismo, las mayores inclinaciones a la Derecha, las podemos ver, y eso está sucediendo en el mundo. No sé hacia dónde vamos ni dónde termina”, mencionó.
Y abundó en los antecedentes de la relación de ambos países, “venimos de más de un siglo de relación muy conflictiva, muy difícil. Desde que los Estados Unidos de América se constituye como país, hasta la fecha, hemos tenido momentos sumamente difíciles. Podemos decir que nuestra relación va del conflicto a la cooperación”, informó Martha Lara sobre la relación bilateral entre México y Estados Unidos a lo largo del tiempo.
El Siglo XIX incluyó conflictos armados, en el que destaca uno, en el que se perdió más de la mitad del territorio con la guerra de 1846 a 1848. El fenómeno migratorio tiene su origen por 1886, y posteriormente, en el siglo XX, hubo intervenciones en los asuntos políticos internos de México y armadas, cuando invadieron tomando Veracruz, en una relación muy dura por más de 100 años.
La Gran Depresión de 1929 fue muy dolorosa para México porque el Gobierno de Estados Unidos deportó a cientos de miles de familias mexicanas, compuestas por hombre-mujer y niños. Se firmó el Primer Acuerdo de Braceros en 1942 para que se reglamente el trabajo de los mexicanos en Estados unidos.
Después de 1986, hubo una llamada ‘amnistía’ en la que un total de 2.3 millones de migrantes indocumentados que pudieron regularizar su situación migratoria. Durante la década perdida que hubo en México de 1980 a 1990, la población mexicana radicada en Estados Unidos aumentó al doble, es decir, 4.4 millones en 10 años.
Desde 1994, con la suscripción del Tratado de Libre Comercio, hubo la creencia de que México gozaba de una magnífica relación con los Estados Unidos, que no sólo era amigo, sino un socio comercial; y aunque está mal manejado, que era un aliado, sin embargo, de acuerdo con el Derecho Internacional, el concepto de aliado tiene una connotación militar.
“Llega este momento en que nuevamente surge el ánimo del americano feo, que es racista, xenófobo, que desprecia a las mujeres, a los discapacitados. Resurgen ánimos de supremacistas blancos y realmente a mucha gente la toma por sorpresa, porque pensaban que en el siglo XXI ya se habían erradicado las enfermedades sociales, y de repente nos damos cuenta que 60 millones de americanos están de acuerdo con una posición vergonzosa que se expresó durante la campaña por la presidencia de Estados Unidos por el candidato Donald Trump”.