Presentaba al menos tres impactos de bala y se encontraba tendido en medio de un charco, a aproximadamente tres kilómetros hacia el interior de una red de brechas, alejadas de la carretera principal.
La ola más reciente de protestas comenzó a finales de mayo después de que aparecieran cercas de alambre de púas y excavadoras en las playas donde se prevé levantar el complejo