Las otras contemplaciones
Pero curiosamente “contemplar” es más que pensar, es un ejercicio de observación y conexión, con todo aquello que hemos dejado de percibir, por la vida agitada que tenemos.
Algunos especialistas refieren, que es urgente rescatar la observación y la curiosidad, para lograr la contemplación plena y libre de juicios; ya que no es solo es mirar, sino lograr una transformación por lo que vemos allá afuera para darle sentido y significado.
Sin embargo, con toda seguridad muchos se han convertido en sujetos de rendimiento, ya que el ocio se percibe como un lujo inaccesible, donde el tiempo simplemente no alcanza para nada, debido a la presión por producir lo cual nos lleva a un agotamiento crónico.
Aunado a las tan mencionadas y gastadas redes sociales, las notificaciones y estímulos digitales constantes, que fragmentan nuestra atención y disminuyen nuestra capacidad de pensamiento.
De tal forma, que una práctica contemplativa, nos brinda un equilibrio emocional además físicamente el ritmo cardíaco se ralentiza, y la respiración se profundiza, cuyo efecto disminuye el agotamiento crónico.
Sin embargo, en toda contemplación los factores culturales juegan un papel muy importante, ya que es una práctica que se finca en la moral, las corrientes espirituales y creencias religiosas de una persona.
Podría creerse que la contemplación, ha sido desterrada por la modernidad en el orden racional y el científico.
Esta manera de ver las cosas es demasiado simple. La aspiración contemplativa, que alimente el deseo del saber, no ha desaparecido en modo alguno de nuestro mundo; únicamente ha cambiado de orientación para adoptar otro método.
Por supuesto que la ciencia, se ha convertido para muchos en un medio para la contemplación de la vida del ser humano, cuya finalidad es el conocimiento de la verdad, y en el entendimiento práctico.
El deseo de conocer, la curiosidad por la verdad, la atracción de los seres que nace con la mirada y suscita una búsqueda, es la admiración que
Aristóteles sitúa en el origen de la filosofía las ciencias y la contemplación.
Así que estimado lector(a) la respuesta a esta cuestión determinará el lugar que aún puede ocupar la vida contemplativa en nuestro mundo globalizado.
Ya que en un mundo que glorifica el ruido, la inmediatez, la auto explotación, elegir la contemplación, sin duda es un acto que nos reconecta para lograr comprender el sentido y propósito del ser humano.
Al final de día, esto simplemente nos brindará la oportunidad y la experiencia de fortalecer una relación, una familia, pero también de fortalecer una sociedad en la que estamos involucrados todos.
¿Sera cierto?












