Los modernos tartufos
“La hipocresía es el vicio de moda y los vicios de moda han pasado siempre por virtudes” Moliére
Sabemos que “Tartufo” es una referencia teatral sobre la historia de un falso devoto, hipócrita y oportunista, que llega a mandar en la casa de su candoroso protector.
La obra es de Jean-Baptiste Poquelin, mejor conocido con el nombre de Moliére; dramaturgo, actor, director y artista francés del siglo XVII.
Interesante saber, que Moliére es conocido por sus innovadoras obras y considerado como uno de los mejores escritores de la literatura universal; quien aborda temas que han estado presentes a lo largo de la historia de la humanidad.
El autor nos da a conocer los mismos problemas y las mismas debilidades de la naturaleza humana, que presentan su rostro más desagradable, desde el siglo XVII, los cuales no han cambiado en la época actual.
De tal forma que “Tartufo”, nos habla de un sujeto hipócrita y falso, que manipula a la gente, quien entra en casa del señor Orgón, como un mendigo que necesita asilo, pero que poco a poco empieza a apropiarse de los bienes de la familia.
En la obra, Tartufo es un falso devoto que utiliza la bondad y la fe del prójimo, para su beneficio personal.
En el curso de la historia, la familia de Orgón se ha dado cuenta de la hipocresía y de las maniobras de Tartufo, así que discuten con Orgón para que recapacite y lo corra de su casa.
Curiosamente, Tartufo simula hacer el bien, expresando valores y acciones supuestamente auténticas, para que su protector no dude de sus acciones.
De esta forma, el manipulador utiliza la persuasión, para controlar a una o varias personas, utilizando la sugestión; cuyo resultado elimina las críticas de quien descubre su falsa bondad para engañar a su protector.
El manipulador aparece como “simpático y al mismo tiempo como víctima”, ocultando su actitud egocéntrica.
En esta obra, el autor señaló a los falsos sabios, la mentira, los abusos, el chantaje de los despiadados y de todos aquellos sin escrúpulos, que se enriquecen a costa de otros.
Extrañas armonías, con toda seguridad nada ha cambiado, ya que vivimos en un mundo cada vez más complejo, donde nos enfrentamos a problemas de difícil resolución, que exigen. paciencia, conocimiento y mucho esfuerzo.
Semejan amorosos encantadores, fascinantes embaucadores, que sutilmente nos engañan con sus aventuras y sus “benéficas acciones” quienes además esperan aplausos, honores y reconocimiento.
Interesante saber, que este tipo de personas son oportunistas, deshonestos, ingeniosos y muy astutos; además casi siempre quieren dar ejemplos de una disfrazada y esquiva moral, con ejemplos de obras supuestamente inundadas de bondad y misericordia.
Podríamos equivocarnos, pero dudaría de una sonrisa sardónica cuya intención conlleva engaño y chantaje.
Cuánta razón tiene Moliére en la obra Tartufo, porque en el momento menos inesperado, podrimos ser atrapados por las sonrisascondenatorias de la alegría y el discreto encanto de quien ejerce grácilmente la hipocresía.












