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Análisismiércoles, 13 de octubre de 2021

Última Instancia

Es la crisis amigo, es la crisis

Lo que voy a expresar aquí deriva de las ideas de un politólogo extraordinario, Gerardo de la Concha. En una reciente conferencia expresó la siguiente conceptualización sobre el discurso político que debe adoptar la oposición.

Emulando lo que mencionó James Carville en 1992, estratega presidencial de Bill Clinton, “It’s the economy stupid”, de una forma más amable lo ponemos como “es la crisis amigo, es la crisis”. Que parte de las siguientes bases:

El presidente está amasando una dictadura. Poco a poco hemos visto como va avasallando a las instituciones para que se vayan poniéndose a su completo servicio y sujetas a sus caprichos.

El presidente ha generado una gran discurso político (“narrativa”, para utilizar la palabra de moda), que hace una síntesis perfecta entre una ideología de izquierda con un acendrado presidencialismo priista.

El presidente está extasiado en ser el centro de todo lo político que sucede en el país.

El presidente, por su narcisismo, es insensible de la crisis que ha generado encima de la crisis derivada por la pandemia.

Basado en lo anterior, todos los que no estamos de acuerdo con las políticas del gobierno federal debemos centrar nuestra conversación en la crisis. Esta crisis es:

De salud, al faltar medicinas y vacunas; al haber generado casi un millón de muertos por las políticas públicas absurdas.

De falta de seguridad pública, cuando se prefiere atacar a los enemigos políticos y científicos, sobre los criminales que masacran y extorsionan.

Polarización de la sociedad, en donde cotidianamente se ataca y denosta a los artistas, a los profesionistas, a la clase media, a los que estudian en el extranjero, a las organizaciones de mujeres. Esto, como tipo la revolución cultural de Mao.

¿Qué hacer para enfrentar y solucionar todo esto que está sucediendo?

La tesis es: poner en el centro de todo a la crisis en lugar del presidente.

Hay que poner a la crisis en primer lugar, como tema, como definición, como diagnóstico, como programa, como actividad, como lenguaje, como discurso político, como propaganda.

Hay que reconocer que la crisis es lo que nos está afectando, lo que está desintegrando a las familias, ahuyentando a los intelectuales y científicos, que están saliendo del país.

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

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