Localviernes, 10 de abril de 2026
Cómo enseñar a los niños a comprar de manera responsable
Profeco ofrece recomendaciones para que los niños aprendan a tomar decisiones informadas antes de comprar
Deysicristel Osorio / El Heraldo de Tabasco

El consumo responsable es un hábito que se puede enseñar desde la infancia. Según información proporcionada por la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), es importante que los niños y adolescentes desarrollen la capacidad de tomar decisiones informadas antes de realizar una compra.
Una de las recomendaciones centrales es priorizar lo importante. Esto significa adquirir primero lo que realmente se necesita y, posteriormente, darse algún gusto. De esta manera, se promueve un uso más consciente de los recursos económicos familiares y se evita el desperdicio innecesario de productos.
Otro aspecto fundamental es comparar y evaluar las opciones disponibles. Profeco sugiere que los menores pregunten antes de comprar: ¿Para qué quiero este juguete o videojuego? ¿Realmente lo necesito? ¿Vale la pena renunciar a otras cosas por esta compra? Este ejercicio permite desarrollar la capacidad de análisis y planificación de las compras.
El organismo también recomienda aprender de experiencias previas. Conocer las características, calidad y precio de los productos ayuda a los niños a tomar decisiones más acertadas. Además, se refuerza la idea de que las compras responsables contribuyen a cuidar el medio ambiente, ya que los productos que no se utilizan pueden terminar como desperdicio.
Profeco destaca la importancia de informarse y buscar orientación. Antes de comprar, los menores deben consultar con sus padres o alguien de confianza sobre las opciones que tienen, las consecuencias económicas de la compra y su impacto ambiental. Esto genera conciencia sobre la relación entre consumo, finanzas familiares y sostenibilidad.
Los niños deben reflexionar sobre si lo que desean comprar les sirve o solo lo quieren tener. Ser un consumidor implica tomar decisiones sobre ropa, juguetes, videojuegos, mochilas o loncheras, considerando siempre las necesidades reales y las prioridades de la familia.