#Crónica | Reciclajes "perros"
Luis Alfonso camina diariamente largas distancias buscando chatarra para vender; desconectado del mundo espera volver a Sinaloa y visitar la tumba de su madre
José Guadalupe Pérez / El Heraldo de Tabasco
La recolección y el reciclaje de materiales encontrados en la vía pública, puede ser para algunas personas una fuente de sustento diario, cuando se carece de un ingreso fijo y se vive en condiciones de marginalidad.
Sin embargo, esos tiempos ya pasaron, pero no para Luis Alfonso, quien convertido en una especie de moderno Robinson Crusoe busca una forma de regresar a la ciudad que lo vio nacer hace 60 años.
Más de 20 años lejos de su tierra, ubicada a 1,978.2 Kilómetros de Villahermosa, no han menguado las ganas Luis Alfonso Cienfuegos Avila Beltrán, de regresar a su natal Culiacán, Sinaloa.
Acompañado de dos perros de raza pequeña que aún no han cumplido el año de edad, se traslada todos los días a pie desde el fraccionamiento Pomoca, ubicado en el municipio de Nacajuca, a unos 15 minutos de la capital del estado.
Su meta diaria es encontrar en las calles objetos y material que le sirva para reciclar y vender, y de ahí obtener para su sustento diario, y parte de los materiales, irla reservando para el regreso a su estado.
Vestido de pantalón y playera negra, que contrastan con su barba descuidada y encanecida por el tiempo, Luis Alfonso porta un paraguas para amortiguar los intensos rayos del sol.
Como si se tratara de uno de los hijos olvidados de Pedro Páramo, recorre todos los días los rincones de la ciudad acompañado de Poncho y Tita, dos cachorros que no lo abandonan ni por un momento.
-Los perros andan conmigo para donde sea; me paro y ahí se quedan conmigo, y eso que no los cargo amarrados-, expresa.
Mientras hace alarde de su lenguaje con los perros pidiéndoles que se sienten, refiere que venía también una perrita pintita atrás de ellos, “pero la espantó un perro allá en Pomoca y agarró pal’ monte y ya no la encontramos”.
Los perros pacientemente y sin alejarse mucho esperan a su amo, quien prosigue su interesante relato.
Sin embargo, reconoce que en su tierra no estuvo exento de cometer algunos errores, los cuales ya pagó.
Sin embargo, asegura que en los últimos años ha estado “limpio” y lo que hará llegando a su tierra será ir a visitar a su madre al cementerio donde se encuentra.
Nacido en la colonia Melchor Ocampo, de Culiacán Sinaloa, hace 20 años que ando por estas tierras del trópico.
-A los 40 años llegué por acá, por eso no pude estar con mi madre en su despedida, porque ando en la miseria y ando recolectando, la lata, el cobre, el codo, para poder regresar-, comenta.
Actualmente vive en Pomoca, en una casa que le prestó su expareja, y se las ha visto duras más aun con esta pandemia que parece no tener fin.
Confiesa que tiene algunos ahorros, y que le faltan algunos pesos para meterle “mínimo mil 500 a la troquita para poder agarrar carretera”.
“Me dolerá dejar a mis perros, pero le pediré a quien se los quede, que no los maltrate, que no los tenga encerrados, que los saquen a pasear, porque son seres vivientes del planeta, pero desgraciadamente el ser humano se ha creído dueño de ellos y de todo”, expresa.
Para Luis Alfonso la vida no ha sido fácil, ya que apenas logró terminar la primaria y no cuenta con algún oficio o preparación.
Es debido a esta preparación física, que a sus 60 años sigue caminando todos los días, recorriendo grandes distancias y sin perder la esperanza de regresar a su ciudad natal.




























