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La cala de caballo abrió la tarde con elegancia. Foto: / Cortesía / Charros de Jalisco
Como quien dice “al que madruga Dios le ayuda”, pero con rienda corta y corazón grande, los Charros de Jalisco —esos centenarios bigotones de pura cepa tapatía— salieron de atrás y le dieron la vuelta al marcador en una tarde de emociones que olió a cuero sudado, relinchos bravos y aplausos.
En el lienzo, donde se mide el verdadero temple del charro, los doce veces campeones nacionales impusieron jerarquía con 318 puntos bien logrados, superando a un combativo Tapatía de Charros que alcanzó 263 puntos y peleó cada suerte con garra. Talento, entrega y ese legado que viene de lejos: como los grandes charros jaliscienses de antaño, herederos del estilo de don Ignacio F. Sahagún y la escuela que fundaron los pioneros de la Asociación de Charros de Jalisco en 1920. Los herederos de cinco generaciones recordaron a aquellas leyendas con faenas que supieron a tradición viva.
La cala de caballo abrió la tarde con elegancia. Por los Charros de Jalisco, Jesús Orozco plantó una cala sólida que sumó 35 puntos, mientras Oscar Camacho, por Tapatía, cerró con 30. “Buena mano en buena reata, no hacen mangana barata”, y aquí se vio desde el principio.
En los piales, el duelo fue de precisión con Javier Cuevas que lazaba con filo para los de Tapatía de charros, aportando 42 buenos, mientras por los bigotones Francisco Javier Sánchez y Luis Manuel Martín intentaron con todo pero se quedaron en 23 en varios tiros. El respetable gritaba “¡órale, charro, que el lazo no perdona!”.
Los coleaderos trajeron fuerza pura de rancho. Emiliano Camacho, Javier Cuevas y Oscar Camacho sumaron 72 en total para Tapatía, con pachoneo, accionar derribos firmes que recordaban a los coleadores legendarios de los pueblos jaliscienses. Los de Jalisco respondieron con 94, manteniendo la pizarra moviéndose como potro cerrero.
Los Charros de Jalisco sellaron la victoria con garra, volteando el marcador de menos a más. Foto: / Cortesía / Charros de Jalisco
La jineteada de toro fue de puro valor y fortaleza para aguantar los reparos y fue Saúl Saldaña quien montó con alma para Tapatía, cerrando en 16, mientras por Cristóbal de los Santos de los bigotones agarró con fuerza el pretal y sumó 18, y es que “No hay caballo tan viejo que no dé relincho a tiempo”, y aquí los muchachos demostraron que el coraje no entiende de edades.
En la terna en el ruedo la faena madre, el trabajo en equipo brilló. Valentín Guzmán, Oscar Enriquez y Adrián Alonso por Tapatía sumaron 49, con remates inteligentes. Jalisco, con Jorge Zamora, Ricardo Sánchez y Salvador Orozco, alcanzó 51 y los locales empezaron a oler la voltereta al marcador.
Y apareció el talento joven con experiencia de rancho, donde Ricardo Sánchez de los afamados bigotones se lució en las manganas a pie con las tres manganas bien ejecutadas, precisas y elegantes, que el público premió con ovaciones cerradas: “¡Así se laza en Jalisco, compadre, como lo hacían los viejos maestros!”. Totalizó 70 puntos en esa suerte.
Salvador Sánchez, el jerarca de charros de Jalisco con rienda corta y vista de águila, dominó las manganas a caballo sin desperdicio en sus tres intentos sumando 72 puntos. Seis manganas entre ambos que supieron a herencia: “Cuando pienses manganear, no ensilles caballo brioso; si ensillas un socarrón, en él lazarás gustoso”. El respetable reconoció el buen desempeño y el estilo que honra la charrería jalisciense.
Los centenarios bigotones impusieron su querencia bajo el lema: patria, mujer y caballo. Foto: / Cortesía / Charros de Jalisco
El paso de la muerte cerró con drama de película charra donde Saúl Saldaña y Miguel de Santiago pusieron el alma en la jineteada final. Los Charros de Jalisco sellaron la victoria con garra, volteando el marcador de menos a más hasta el último suspiro.
De atrás pa’ adelante, como buen charro que no se rinde, los centenarios bigotones impusieron su querencia bajo el lema: patria, mujer y caballo. Talento y entrega en cada suerte, de la cala al paso de la muerte, buen manejo de soga, trabajo de equipo y estampas de mexicanidad se mostraron en el lienzo que fue testigo de un interesante encuentro donde la tradición jalisciense sigue siendo referente nacional.
Porque en estas lides, como decían los abuelos, “el charro nace y se fortalece con las competiciones”, y los charros de Jalisco lo demostraron con creces, evocando el espíritu de aquellos pioneros que forjaron la charrería moderna en la tierra del mariachi y el tequila. Con las faenas en el lienzo nos encontramos y que el Supremo Caporal reparta suerte.