Es el caso de la señora Miriam Robles, quien hace tres años tuvo que recurrir a la cremación de su hijo por no tener recursos para inhumarlo. Según cuenta, su religión y la voluntad del joven eran descansar en el panteón junto a su padre, pero no pudo hacerlo.
En promedio, cremar un cuerpo cuesta entre 4,700 y 12,000 pesos, dependiendo del tipo de urna, los servicios de despedida y el traslado de las cenizas.
Jalisco, el Estado con más funerarias
En este sentido, una asesoría del portal Infobae recomienda que “antes de contratar un servicio funerario, se debe informar y comparar al menos tres empresas” y “visitar las instalaciones si es posible”.
Una fuente del sector funerario en Jalisco confirma que los planes de pago anticipado han crecido en demanda:
En Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque y Tonalá se concentra la mayoría de estos servicios. / Pavel Danilyuk / Pexels
En Jalisco, morir tiene un precio, y no solo se trata del dolor familiar, sino de un costo económico que, si no se planea, puede resultar bastante alto, pues quienes den el último adiós a un ser querido deberán pagar por un paquete funerario que puede oscilar entre los 19 mil y los 80 mil pesos, dependiendo del tipo de servicio, el lugar del entierro y los materiales elegidos.
En un estado que tiene dos de los municipios con la mayor inflación del país, como Guadalajara y Tepatitlán, existen más de 800 funerarias registradas y los cementerios o panteones municipales están a su máxima capacidad, la industria de la muerte representa un sector que, aunque discreto, mueve millones de pesos cada año.
Ante los altos costos de los paquetes funerarios, que en ocasiones llegan por sorpresa y toman a las familias sin ahorros, muchas personas optan por contratar un servicio a mediano o largo plazo, lo que permite amortiguar el impacto económico que significa la partida de un familiar.
De acuerdo con estimaciones del sector, el costo promedio de un funeral tradicional con velorio en Jalisco ronda los 7 mil 840 pesos, aunque excluye al finado y a los familiares de ciertas comodidades y espacios. Si los deudos desean ofrecer una despedida más decorosa, existen servicios adicionales como decoración de la sala, arreglos florales, música en vivo o recordatorios personalizados.
El servicio básico incluye traslado del cuerpo, trámites legales, embalsamado, uso de una sala de velación por 24 horas con servicio de cafetería y un ataúd metálico. Este tipo de paquete, considerado económico (dependiendo del lugar), puede adquirirse desde 18 mil hasta 21 mil pesos.
Dado el precio de los servicios y que, en muchas ocasiones, las personas no pueden pagar de contado, las funerarias se han adaptado a todo tipo de consumidor. Por ello, ofrecen paquetes preventivos donde el cliente puede ir pagando, de acuerdo con sus posibilidades, una cuota mensual que determina la duración del contrato.
El costo para despedir a un ser querido también puede reducirse si se opta por la cremación, ya que en estos servicios se eliminan los gastos del ataúd, el terreno, el traslado y el mantenimiento. Aunque esta opción ha tomado fuerza en la última década —sobre todo ante la saturación de los cementerios municipales—, su elección aún depende de las creencias personales; sin embargo, la necesidad muchas veces obliga a elegirla.
Los cementerios o panteones municipales están a su máxima capacidad. / Gobierno de Guadalajara / Facebook
“A mí me hubiera gustado cumplir la voluntad de mi hijo, de ponerlo junto a su papá, pero no tenía dinero para enterrarlo. No me quedó de otra que cremarlo porque era más barato. Me duele, pero a veces así toca por la falta de dinero”, afirmó.
La inhumación de alto rango —para quienes cuentan con mayores recursos— oscila entre los 30 mil y los 200 mil pesos. En estos casos, el ataúd es de alta calidad, se traslada en vehículo de lujo, la sala de velación ofrece todo tipo de servicios como desayunos, comidas y cenas, y el terreno para depositar los restos del fallecido puede medir hasta 6 por 15 metros —el equivalente a una casa de interés social—, además de incluir servicios musicales.
Ante la muerte de un ser querido, hay diferentes opciones que se adaptan al presupuesto de la familia. / Gobierno de Guadalajara / Facebook
La muerte se ha convertido en un negocio para quienes no mezclan sentimientos. Las ganancias son considerables y no requieren de amplia mano de obra. Por ello, Jalisco se coloca como el estado con mayor número de funerarias. Según el Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (DENUE) del INEGI, el estado cuenta con 806 establecimientos funerarios, es decir, una gran concentración de empresas que ofrecen servicios funerarios, crematorios, panteones privados y artículos especializados.
En Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque y Tonalá se concentra la mayoría de estos servicios, aunque en municipios del interior también proliferan pequeñas funerarias familiares que ofrecen planes accesibles y personalizados. La competencia ha generado una mayor diversidad de precios y servicios, desde paquetes austeros hasta funerales de lujo con acompañamiento musical y transmisión en línea para familiares en el extranjero.
“El servicio funerario ya no se limita a velar a la persona y sepultarla. Hoy se ofrecen ceremonias conmemorativas, videos, despedidas personalizadas o incluso velaciones virtuales. La gente busca algo más humano, más íntimo, pero también más práctico”, señala un representante del sector funerario en Guadalajara.
Los paquetes más económicos, los llamados “clásicos”, suelen realizarse en las viviendas de los deudos. En ellos se compra un ataúd metálico, se rentan toldos y sillas, y se paga un pequeño nicho que tiene un costo aproximado de 4 mil pesos. Dichos servicios son comunes en regiones del estado donde los municipios suelen apoyar a las familias.
Pese al dolor que sufren por la pérdida de un ser querido y la incertidumbre de reunir el dinero para su funeral, las familias también deben estar alertas ante extorsiones y prácticas de coyotaje que, lejos de ser un apoyo, se convierten en un obstáculo para dar sepultura o cremar al familiar.
Ante esto, el portal de la PROFECO alerta sobre prácticas abusivas en el sector, como fraudes o “coyotaje” que encarecen los servicios mediante intermediarios o cargos ocultos. De hecho, la dependencia publicó un modelo de contrato de adhesión tipo para servicios funerarios a futuro con pago a plazos, que brinda certidumbre al consumidor sobre qué debe incluir el paquete, qué derechos tiene y cuáles son las responsabilidades del proveedor.
Planear el propio funeral no es un acto de morbo, sino de responsabilidadAsesora de servicios funerarios del área metropolitana de Guadalajara.
Las tradiciones mexicanas en torno a la muerte siguen siendo profundas, especialmente en un estado tan católico como Jalisco. Aunque cada vez más personas optan por la cremación, el entierro tradicional continúa siendo la opción preferida en zonas rurales y comunidades con fuerte arraigo religioso.
Lamentablemente, la falta de espacios en los panteones municipales del AMG complica cumplir las últimas voluntades. Desde 2023, Guadalajara reporta una ocupación del 98% en sus camposantos; Tlaquepaque supera el 90%; Tlajomulco solo dispone de espacio en 5 de sus 16 cementerios; y en Zapopan ya no hay disponibilidad para venta directa, solo mediante el nuevo sistema del Cementerio El Astillero. Todo esto ha favorecido el crecimiento del mercado privado de servicios funerarios.
Aunque hablar de dinero en torno a la muerte resulta incómodo, los números son contundentes. Si se suman los gastos del ataúd, los trámites legales, el servicio funerario y el entierro o cremación, el costo es elevado. Además, debe considerarse el mantenimiento de la tumba, la lápida, los arreglos florales y la ceremonia religiosa.
En Jalisco, morirse cuesta —y seguirá costando—. Lo cierto es que, mientras la vida sube de precio, la muerte no se queda atrás. Entre planes mensuales de 500 pesos, cremaciones de 12 mil y entierros que alcanzan los 200 mil, los servicios funerarios reflejan no solo el costo de un proceso inevitable, sino también una cultura que ha aprendido a convivir con la muerte… y a pagarla en cómodas mensualidades.