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Localdomingo, 11 de febrero de 2024

Jericalla, tradicional postre que conquista paladares

La jericalla se puede comer tanto en puestos callejeros como en restaurantes de comida mexicana

Viridiana Saavedra / El Occidental

Uno de los postres preferidos de los tapatíos y prácticamente de cualquiera que lo prueba es sin duda la jericalla, esa mezcla rica y dulce que encanta y puede comerse a cualquier hora del día.

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De esa manera, las jericallas están presentes en la vida de quienes radican en la perla tapatía y desde los más pequeños de la casa hasta los adultos las eligen por encima de otros postres caseros.

“Doraditas o quemaditas” es como le gustan a la mayoría y el secreto para que la parte de arriba quede de esa manera es el tiempo que dura en el horno, pero ¿sabes cómo surgieron las jericallas?.

De ese tema platicamos con el señor Martín Carvajal, quien desde hace casi 35 años tiene un negocio dedicado a hacer jericallas en el barrio de San Juan Bosco, al oriente de Guadalajara.

¿Por qué se llaman jericallas?

Si nos quedamos con esa versión, habrá que remontarnos al poblado de donde era originaria la monja que aparentemente fue encargada de descubrir por error el delicioso postre que ha trascendido generaciones.

Ella nació en Jérica, perteneciente a la comunidad de Valencia en España y también hay quienes afirman que la monja se llamaba Jenara Caracalla y de ahí viene el nombre de las deliciosas jericallas que forman parte de la gastronomía tapatía.

¿Cómo se hace una jericalla?

El proceso comienza hirviendo la leche y a partir de ese momento se le echa canela, vainilla, huevo y azúcar o en su caso algún otro endulzante natural, para las personas que por enfermedad o por cuidar su alimentación prefieren evitar el consumo de azúcar.

Frases

“Es un orgullo estar haciendo postres de la región tapatía y más en estas fechas”, Enrique Carvajal

“Es una satisfacción para mí, han sido 35 años de colaboración familiar”, Martín Carvajal

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