Familiares, amigos y compañeros del adolescente desaparecido el 11 de marzo llaman a movilizarse el martes 17 por la tarde en el monumento Unidos por Guerrero
Las bajas ventas y los diversos gastos para recuperarse del paso del huracán Otis dejan a los comerciantes con poco presupuesto para seguir con sus negocios
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Recién se aprobó por el Cabildo acapulqueño la implementación del alcoholímetro a los conductores de vehículos. Esto, en primera instancia parece una medida correcta ante los múltiples accidentes que se generan sobre todo, los fines de semana, dejando cuantiosos daños materiales, físicos y hasta mortales .
Aunque desconozco si hubo incremento de estos en relación a los años pasados para haber tomado esta decisión. Lo que si se puede palpar aún sin la información oficial, son el incremento de accidentes trágicos de motociclistas y sus acompañantes después del huracán Otis.
Esta crisis se generó principalmente por el robo descarado y cínico de algunas personas que dañaron y saquearon los comercios de toda índole. Las motocicletas fueron uno de los productos mas atractivos para estas ratas, quienes aún y sin saber manejar se les veía rodándolas con la complicidad muda de la autoridad.
Ahora bien, muchos de estos sujetos solo saben encender las motocicletas pero no conducirlas con las medidas de seguridad y desconocimiento de las reglas de transito y menos aún, evitar hacerlo sin ingerir alcohol o sustancia nociva alguna. Así los vemos transitar a exceso de velocidad, sin casco protector , invadiendo carriles, y rebasando por la derecha.
Eso sin contar que en algunos casos llevan a menores de edad sin implementos de seguridad, pasando por alto la prohibición reglamentaria de hacerlo. En pero, parafraseando a nuestra presidenta municipal …”en Acapulco todo se puede” , ante la mirada complaciente de los agentes de transito que solo sirven para llenarse los bolsillos producto de las “mordidas”. Por lo que toca a los carros y vehículos pesados pues me parece que los índices de siniestros están mas o menos igual que antes; salvo mejor información oficial. Sin embargo creo que la medida del alcoholímetro en general es buena… si se aplica correctamente sin corrupción piramidal en los cuerpos de vialidad y movilidad como sucede en la CDMX.
Ahora bien, tenemos que reconocer que Acapulco vive en gran medida del turismo y los negocios afines a este rubro son los antros, bares y restaurantes, donde se ingiere alcohol. Cierto, cada persona es responsable de la cantidad de alcohol que ingiere y de los problemas que puede acarrearle. No podemos negar que siempre han existido accidentes vehiculares que enlutan a familias tanto locales, nacionales y extranjeras. Pero, para una mejor comprensión del porque falla este mecanismo en su implementación, veamos el ejemplo del Centro de Sanciones Administrativas conocido como el “Torito” en la capital del país que tiene mas de 20 millones de habitantes y solo puede albergar un máximo de 124 personas por noche, esto significa que de miles de personas que salen a divertirse y beber alcohol los fines de semana, solo caen algunos que no les alcanzó para pagar la mordida o que huyeron del lugar .
Por otro lado, la sanción administrativa que se aplica es de 36 horas (día y medio ) y suponiendo que el “Torito” se llenara una noche, al día siguiente no tendrían cupo para los demás que van cayendo. Es una ilusión oficial. Por lo anterior, podemos concluir, que esta medida solo sirve para desalentar, pero no para disminuir los accidentes.
En la CDMX sus habitantes “ya se la saben” , son muy ingeniosos y se organizan en grupos en las redes sociales, lanzando alertas mediante chats informando a los conductores el lugar donde están apostados los agentes de movilidad que aplican el alcoholímetro para evitar pasar por ahí.
Esto provoca que los conductores tengan que cambiar de ruta de manera intempestiva saltando camellones y áreas verdes para evitar ser detenido, con el grave riesgo tanto para ellos como de terceros. La corrupción en esos puestos es enorme y las mordidas cuantiosas . Por lo que aquí seguramente no va a ser diferente, disfrazando una medida humanitaria de protección a un acto descarado de corrupción y de recaudación.
Los agentes de vialidad se van a pelear por trabajar los turnos nocturnos el viernes y sábado por las grandes sumas que se van a llevar. Pero me surge una interrogante ¿van a sancionar a los motociclistas borrachos y drogados del Acamoto? Esta medida ya levantó ámpula en la cámara de comercio (CANACO) por que los giros que aglutinan afines a la venta de bebida se verían seriamente afectados al ver que la clientela se aleja o no consume lo que generalmente hacia, provocando desaliento para invertir en nuevos negocios de estos giros y que se pierdan fuentes de empleo.
No se olvide que en la CDMX hay instalaciones y comida dignas para los desafortunados que ahí llegan. ¿ tenemos ese tipo de instalaciones en la secretaria de vialidad ? Mi postura mediadora en este claro oscuro, seria que se consense con todos los actores sobre los beneficios y los puntos oscuros de esta decisión.
Asimismo, y tomando en cuenta los índices de accidentes propondría que esa medida se aplicara en un primer intento únicamente a conductores del servicio publico -taxis, combis, colectivos, urbaneros, acabuseros y conductores de vehículos pesados de carga y personas, así como a motociclistas -, porque son los que en promedio tienen mas accidentes por conducir a exceso de velocidad, en vehículos en pésimas condiciones y algunos(sic) bajo el influjo del alcohol o enervantes, poniendo en riesgo a pasajeros que resultan lesionados o fallecidos y colateralmente a otras personas o bienes que resultan dañados.
Posteriormente y de incrementarse el índice de accidentes de particulares pues tendría que aplicarse el alcoholímetro. El problema aquí, es que no se cabildeo el tema antes con los empresarios y sindicatos de trabajadores que son los que mas pueden resentir esta medida. .