Análisismartes, 18 de julio de 2023
El dilema de la planeación
¿Tu qué opinas, sobreviviente?
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¿Tu qué opinas, sobreviviente?
Hola estimada y estimado lector, en esta ocasión quiero compartirles mi punto de vista respecto a la planeación en los gobiernos municipales en Guerrero, no es necesario referirme a uno en particular, pues tal parece que pasa como cuando el profesor en la ‘secu’ de la nada, nos avisaba que calificaría una tarea que se te olvidó realizar en casa y no queda más remedio que copiarle el burilado al único compañero que la hizo; aunque sabes que está mal, pero para resolver el dilema, es suficiente. Así el escenario que, en lo particular, percibo de algunos actores políticos cuando asumen el encargo no saben hacer la tarea de gobernar, no es que repitan la misma fórmula, es que no tienen idea que la planeación es inherente a la administración pública; así que utilizan métodos de asesores, que poco o nada conocen de la realidad de nuestra ciudad.
Durante los últimos años, hemos sido espectadores de cómo gobiernos municipales han hecho gala de su incapacidad para mejorar los índices de prosperidad, prevención del delito, de servicios públicos y de las competencias que le son inherentes según el artículo 115 constitucional. Para quienes no estén familiarizados con la ley, este artículo plasma las atribuciones que le competen al orden municipal desarrollar durante su gestión. Es decir, cada presidente municipal al llegar al encargo contará ya con elementos básicos para poder desempeñar su función con éxito. El artículo 115º constitucional en su numeral III en sus incisos enmarca las funciones y servicios públicos de los que se encargará, las cuales son:
a)Agua potable, drenaje, alcantarillado, tratamiento y disposición de sus aguas residuales.
b)Alumbrado público.
c)Limpia, recolección, traslado, tratamiento y disposición final de residuos.
d)Mercados y centrales de abasto.
e)Panteones.
f)Rastro.
g)Calles, parques y jardines y su equipamiento.
h)Seguridad pública, en los términos del artículo 21 de la constitución, policía preventiva municipal y tránsito.
Empero la ignorancia es atrevida y en muchos casos se abusa de la buena fe del electorado, pues en lugar de darle puntual seguimiento a dicho orden jurídico, prefieren sacarse de la manga, cual si fuera un mago, acciones y propuestas que poco o nada tienen que ver con sus obligaciones constitucionales.
Otro elemento con el que las y los presidentes pueden contar para el desarrollo de sus funciones se encuentra en la Ley de Planeación. Aquí se establece que cada entidad de gobierno debe realizar un Plan de Desarrollo (plan de trabajo) con ejes y vertientes con los que dirigirá la política pública del país, estado o municipio, según sea el caso. Lo interesante de este documento es que, para poder construirlo, se requiere convocar a la ciudadanía en general; para consultarle y conocer de primera mano las necesidades, circunstancias, ideas o propuestas que la sociedad considera pueden ayudar al nuevo gobierno, para enfrentar la problemática social, económica, cultural de la ciudad. Lo aún más interesante, es que, este tipo de participación ciudadana le da un pulso real al gobernante, de lo que acontece en la calle, colonia, barrio, sección o distrito de nuestra ciudad, pero la realidad es que la constitución de este documento termina siendo solo un acto ceremonioso de simulación en donde no asiste la ciudadanía y solo se realiza para cumplir el protocolo y legitimar lo que sea que se quiera hacer en la nueva administración.
Tales situaciones deben erradicarse, por ello, creo imperante que el que el querido lector cada día se vuelva experto en temas tan importantes como es la planeación, por lo que me parece oportuno dejar la definición de planeación de Guzmán Valdivia (2018) la define como: “La actividad sistémica apoyada en datos objetivos en posibilidades reales, en estudios técnicos para que la previsión sirva de fundamento sólido a las políticas y programas de la organización”.
La ley de Planeación contempla para cada nivel de gobierno el diseño y creación de un Sistema de Planeación, es decir, el Plan Municipal de Desarrollo (PMD) es uno de varios documentos con que el orden municipal puede acompañarse durante su gestión para atender los desafíos de la ciudad. Pero ¿qué es el Plan Municipal de Desarrollo (PMD)? Pues bueno, para fines prácticos es un diagnóstico situacional de lo que prevale en nuestra ciudad, recoge ideas, propuestas, problemáticas, acciones de expertos, de asociaciones, de empresarios, de comisarios, de representantes sociales y de la sociedad en general y a través de una metodología de planeación se construye lo que debe hacer el gobierno municipal durante sus tres años de gestión. El propósito del documento es que además de marcar las directrices de acciones, programas y estrategias; establece tiempos, prioridades, contempla costos que tendrá la acción en cuestión e impacto cuantitativo y cualitativo que generará en la población. Pero, además, la metodología plantea un control que diagnóstica y analiza los resultados que se van obteniendo como parte de las acciones emprendidas; de tal forma que se puede medir si lo que se hace funciona o no para mejorar las condiciones de la sociedad.
Y te preguntarás para qué sirve todo esto, pues bueno, cuando se utiliza la planeación como punto de partida en la gestión administrativa se fundamenta, de manera automática, un gasto racional y equitativo del gato público, se permite orientar acciones específicas y concretas para la solución de problemas, se limita la posibilidad de la improvisación y las ocurrencias del gabinete a cargo, se incentiva la eficiencia y eficacia de las estrategias que se desarrollan e incluso se motiva la oportunidad de continuidad de programas que en gobiernos anteriores sirvieron y que pudieran mejorar diagnosticando los nuevos contextos.
Es decir, el Plan Municipal de Desarrollo (PMD) es el documento que guarda el A – B – C de lo que deben hacer los gobernantes en turno, respecto a su gestión. No necesitan ideas rimbombantes, tampoco hacer maromas atrevidas, no necesitan condicionar el gasto público a entidades para ganar percepción positiva. Basta con poner atención en este documento que guarda el sentir real de la sociedad y ponerlo como eje rector de la política municipal. No obstante, las y los presidentes municipales son tentados por empresas, asesores, familiares para comenzar proyectos que no están registrados en el PMD y que terminan condicionando el resto de los programas, acciones y planes que ya la sociedad compartió con la entidad de gobierno pero que ahora, tendrán que esperar porque no se ha seguido el plan que por ley las y los presidentes están obligados a cumplir.
Antes de concluir este comentario respecto a la planeación, quiero remarcar que dentro del sistema de planeación que los tres órdenes de gobierno están obligados a diseñar y ejecutar existen otros documentos, no menos importantes, que también se suman al A – B – C que los presidentes tienen para ayudarse a desarrollar buenas prácticas desde su gobierno, diagnósticos y documentos de los que destacan los siguientes:
•Plan Municipal de Desarrollo Urbano, que antes se le conocía como Plan Director Urbano. Que tiene como propósito orientar la política y administración pública en relación al desarrollo urbano de nuestra ciudad. Todo lo relacionado a la construcción.
•Plan de Ordenamiento Ecológico Territorial, este documento contempla las acciones que se deben considerar desde la perspectiva ecológica y medioambiental de nuestra ciudad.
•Plan Integral de Movilidad Urbana Sustentable, diagnóstico que nos ayudará a comprender la movilidad de nuestra ciudad y encontrar soluciones para mejorarla.
•Atlas de riegos, un documento de la condición situacional que guarda la ciudad en situaciones de crisis por fenómenos climatológicos, aunque ahora se deben contemplar situaciones físicas y químicas para que la población tenga conocimiento de los riesgos que hay según el fenómeno para prevenir incidentes.
Interesante es saber que cada uno de estos documentos no se encuentran vigentes actualmente en nuestro sistema de planeación municipal, ya sea por falta de regulación, actualización o porque ni siquiera se ha puesto atención, de parte del cabildo, la oportunidad de darle paso a un proceso de planeación que venga a suplir las buenas intenciones, la buena voluntad, la demagogia y la corrupción de las administraciones.
Estimada y estimado lector, los distintos actores políticos de todos los colores aceitan ya sus maquinarias proselitistas porque viene el año electoral. Me parece sensato que el próximo año deberíamos pensar seriamente en considerar estos elementos de la planeación para definir nuestro sufragio, bajo un Establishment de la Planeación Estratégica.