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Análisismiércoles, 9 de octubre de 2024

Médula / La paz y el diablo

Antes de abanderar la coalición del PRI-PRD-PAN, fue colaborador de esa radiodifusora en Chilpancingo.

Dijo que desde el primer día buscaría trabajar en ello, e incluso pidió a los comunicadores ayudarle con ideas de políticas encaminadas a lograr la paz. Se lo había propuesto y tenía fe en lograrlo.

Al funcionario federal le toca encarar los medios ante la trascendencia internacional del hecho criminal, aunque la responsabilidad de investigar el asesinato, y de informar a los guerrerenses es del fiscal Zipacná Jesús Torres Ojeda.

El mismo Jesúcristo, al que Alejandro Arcos declaró amar, dijo que de la boca salen las cosas que abundan en el corazón. De la suya salió su amor por Dios y el anhelo de paz para Chilpancingo.

Desgraciadamente no se puede buscar la paz reuniéndose con el diablo. Ahí está el caso de su antecesora de Morena Norma Otilia Hernández Martínez, a quien le costó su carrera política. Pero a él, le habría costado la vida.

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