Testigo del tiempo: Antiguo edificio sobrevive en el corazón de Acapulco
El inmueble ubicado cerca de la calle Mina y la avenida Cinco de Mayo, fue uno de los primeros en Acapulco diseñado para la renta de cuartos y despachos
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El edificio emblemático se ubica en el centro de Acapulco y su construcción data de mediados del siglo XX. / Foto: Pedro Andalón / El Sol de Acapulco.
Enclavado en una de las zonas más transitadas del centro de Acapulco, cerca de la calle Francisco Javier Mina y la avenida Cinco de Mayo, aún se mantiene en pie un edificio que marcó un hito en el desarrollo urbano del puerto, al ser uno de los primeros diseñados específicamente para la renta de cuartos y despachos profesionales.
Este inmueble, cuya construcción data de mediados del siglo XX, fue pionero en ofrecer espacios multifuncionales en un solo lugar, una visión adelantada para su época. Por muchos años, albergó oficinas de abogados, contadores y pequeños consultorios, así como habitaciones rentadas por comerciantes o trabajadores del centro de la ciudad.
Durante su época de auge, el edificio llegó a albergar conocidas tiendas como las de telas Driles y Asimires, que eran referentes comerciales de la zona y puntos de encuentro para generaciones de acapulqueños. La cercanía con el bullicioso Mercado Central y la vida comercial de la avenida Cuauhtémoc le daba una ubicación estratégica, convirtiéndolo en una opción atractiva para quienes buscaban un lugar céntrico para vivir o trabajar.
Aunque hoy su fachada muestra el paso de los años y el dinamismo de la ciudad lo ha relegado a un segundo plano, el edificio sigue siendo una pieza valiosa de la memoria arquitectónica y social de Acapulco, que resiste al olvido en medio del crecimiento urbano y las nuevas construcciones.
Ubicado cerca de las calles Mina y Cinco de Mayo, el inmueble fue pionero en su tipo. / Foto: Pedro Andalón / El Sol de Acapulco
Vecinos y comerciantes de la zona recuerdan con nostalgia la vitalidad que solía tener esa esquina, cuando las calles eran recorridas por clientes habituales, comerciantes y familias enteras que acudían al centro para surtirse de telas, ropa, calzado o artículos de papelería. Hoy, aunque con un uso diferente, el edificio sigue cumpliendo un papel dentro del entramado urbano, adaptándose a los nuevos tiempos sin perder del todo su identidad como parte de la historia viva del Acapulco tradicional.
El edificio ubicado entre la calle Francisco Javier Mina y la avenida Cinco de Mayo no solo representa un testimonio de la historia comercial del Acapulco tradicional, sino también de una época clave en el desarrollo arquitectónico del puerto. Su diseño funcional, con líneas rectas, balcones de herrería y acabados sencillos, refleja el estilo urbano típico de mediados del siglo XX, cuando Acapulco vivía un auge económico y turístico.
Durante los años 50, 60 y 70, el centro de Acapulco se consolidó como el núcleo económico y administrativo de la ciudad, lo que propició la construcción de edificios de uso mixto: locales comerciales en planta baja y oficinas o viviendas en los pisos superiores. Estos inmuebles, de baja altura pero gran densidad de uso, fueron construidos con materiales duraderos como concreto armado y mosaicos de pasta, y en muchos casos aún conservan detalles originales como ventanales amplios, marquesinas de concreto y barandales de época.
Las playas de Caleta y Caletilla, en el Acapulco Tradicional, son uno de los principales atractivos de Acapulco. / Foto: Cortesía / Comunicación Social del Estado.
Con el crecimiento de la ciudad hacia zonas como Costa Azul, Las Palmas y, más recientemente la zona Diamante, el centro fue perdiendo protagonismo comercial, y muchos edificios como éste pasaron a tener usos alternativos: viviendas, bodegas, despachos o cuartos en renta. Sin embargo, estas construcciones siguen siendo parte esencial del patrimonio urbano de Acapulco, pues dan cuenta del auge de una ciudad que durante décadas fue símbolo del México moderno y cosmopolita.
Hoy, el reto para el centro tradicional es recuperar su valor arquitectónico e histórico, a través de proyectos de rehabilitación, rescate cultural y usos compatibles con las necesidades actuales, que mantengan viva la memoria de un Acapulco que fue, y que aún puede aportar al presente de la ciudad.