Morir por la fe
Relatos dominicales
Mientras veía las escenas por televisión, al lado de mi hijo Pedro Miguel, quien jugaba en su carriola, sin entender nada, yo pensaba en Assim y la frase que un viejo amigo me había dicho, para contradecir a Thomas Hobbes en El Leviatán. “No, el hombre no es lobo para el hombre, porque el lobo a su naturaleza sigue”.










