Localsábado, 14 de diciembre de 2024
Cocinas de Tlayacapan preservan sabores tradicionales
Las fondas del mercado municipal de Tlayacapan son una opción económica para comer en el Pueblo Mágico
Emmanuel Ruiz
Mientras los restaurantes del Pueblo Mágico de Tlayacapan parecen decididos a multiplicar sus precios, las fonditas del mercado municipal mantienen viva la tradición gastronómica con platillos accesibles y auténticos sabores morelenses. Un plato de mole verde con agua fresca cuesta apenas 120 pesos, menos de la mitad de lo que se pagaría en los establecimientos orientados al turismo. La diferencia de precios, sin embargo, no sacrifica el sabor ni la calidad de la comida tradicional.
Aunque está a solo unos pasos del centro del pueblo, el ambiente del mercado contrasta con la imagen turística del pueblo: manteles de plástico floridos, sillas también de plástico y el bullicio de un espacio en el que cada cocinera, de las cerca de 20 que hay aquí, trata de llevarse a la gente a sus puesto.
Pásele, joven. Tenemos cecina, pancita, pozole, mole verdecocinera tradicional de Tlayacapan
Las cocinas tradicionales del mercado de Tlayacapan están en la segunda planta. Desde aquí es posible apreciar la punta de los cerros del corredor biológico Chichinautzin, esta gigantesca obra de la naturaleza que está siempre verde y llena de vida. "Cocina Trini" dice el letrero de esta fondita. Además de mole verde y cecina, hay mole rojo, adobo, chile relleno, huauzontle, caldo de pollo, mole de olla, albóndigas y verdolagas.
La reciente reapertura del Museo de Tlayacapan "La Cerería", un edificio histórico que sufrió daños durante el sismo de 2017, suma un nuevo atractivo cultural a la oferta turística del pueblo. Este espacio, que antiguamente fue un importante centro de producción de cera y fuente de empleo para muchas familias, renace ahora como museo con salas dedicadas a la fotografía, pintura y escultura.
Turistas y jóvenes se toman fotografías en las letras de colores que dicen el nombre del pueblo mágico. Las ventajas de días como este es que uno puede pasearse con más libertad por la zona, que no hay que esperar demasiado para que los alimentos estén listos y la visita al museo es más memorable.