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Locallunes, 1 de mayo de 2017

Encierra ex convento la historia de un pueblo

Forma parte de las tres rutas de evangelización de los agustinos

El Sol de Cuautla

La llegada de los españoles a lo que más tarde se conocería como “el nuevo mundo”, más allá de lo que se pudiese pensar, representó un serio conflicto ideológico para el orden establecido en el Siglo XVI.

Hay quienes lo definieron como una conquista militar, pero cierto es que también fue una conquista espiritual, ya que la percepción que había sobre los nativos americanos, adoradores del diablo, necesitaban ser salvados.

Su misión era enfocarse no sólo en la conversión y en la educación de los habitantes, ya que también enseñaron oficios como la agricultura, construcción, a leer, escribir, contar y cantar.

Buscaron como propósito proteger la dignidad del indígena dentro del marco de los principios cristianos.

De las tres rutas de evangelización que establecieron, el sur comprendió los actuales estados de Morelos, Guerrero y Puebla.

La llegada de los agustinos a este lugar no fue una cuestión arbitraria, ya que era un punto neurálgico en términos militares y políticos por su situación geográfica.

Ocuituco era la cabecera de un altépetl (asentamiento humano) que tenía como sujetos políticos y económicos a Jumiltepec, Tetela del Volcán y de Ecatzingo.

Con la caída de Tenochtitlán inició rápidamente un proceso de evangelización bajo el auspicio del propio Juan de Zumárraga.

En su calidad de obispo, inició la construcción de un templo en Ocuituco en 1531, finalizando su construcción diez años más tarde, en 1541.

Con la puesta en práctica del sistema de encomiendas, Ocuituco fue encomendado a Bartolomé Hernández, quien en 1528 vendió la encomienda a Hernán Medel, quien la detentó por cinco años para ser asignada en 1533 a Corregimiento, bajo el dominio directo de la Corona.

Zumárraga la obtuvo, nuevamente en encomienda, hacia 1535, y el 26 de abril de 1544 cedió la encomienda a beneficio del Hospital del Amor de Dios, debido a las presiones de las Leyes Nuevas.

Para 1550 había ya en Ocuituco un corregidor, Martín de Aranguren, esposo de una sobrina del mismo Zumárraga (Anzures 2008:107, 109), lo que deja ver que las pretensiones de éste se mantenían posiblemente incluso de manera indirecta.

Entre 1542 en que es expulsado el cura ímprobo y 1554 que llegan nuevamente los agustinos al convento, no hay noticias de que se hayan desarrollado nuevos trabajos de construcción en el lugar.

El tres de enero de 1586 el Comisario General de los franciscanos realizó una visita por el pueblo de Ocuituco en su viaje a Puebla, desde Jiutepec.

De este paso del Padre Ponce tenemos una breve descripción arquitectónica de Ocuituco.

Hacia 1753, aparentemente Ocuituco ya es administrado por clérigos seculares y se lamenta que, tal como en otros conventos, donde con poco dinero se mantenían los frailes, ahora sólo se tengan pocos clérigos, con altos costos, y además no dominaban la lengua local.

Se sabe que Ocuituco estaba oficialmente secularizado hacia 1775.

Fue hasta el año de 1965 cuando el entonces obispo de la diócesis de Morelos, Sergio Méndez Arceo, permitió la reinstalación de los agustinos en el convento.

Además, se realizaron obras en el templo y, finalmente, hacia 1977, se dio por finalizada la restauración del conjunto concatenadamente con la apertura de un noviciado.

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