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Culturamartes, 17 de julio de 2018

De porqué los búhos son sabios

La historia de Astabión, el primer sabio entre los búhos

David del Real

Ante sí, se presentó un enorme genio o “Efrit” como los llaman en algunos viejos relatos. Y el búho se presentó:

-Muy buenos días, señor, mi nombre es Astabión y soy un búho.

Me da mucho gusto conocerlo. ¿Es usted un genio?

-Así es pequeño amo.- Respondió con voz potente y profunda el genio.

-¿Cuál es tu nombre? - Preguntó curiosamente el buhito.

-¡¿Mi nombre?! Hacía milenios que nadie me preguntaba eso! Sé que alguna vez, antes de que me pusieran en la lámpara que acabas de frotar tuve uno, pero no recuerdo ya cuál es.

-Espera- dijo el genio- ¿quién te autoriza a ti a ponerme nombre?

-Ah caray.- respondió sorprendido el búho- ¿Acaso necesita uno algún título o reconocimiento especial para poner nombres? -

-Uhh, realmente no lo sé, ¿tú crees que podamos?

-Claro que sí amigo, ¿por qué no? ¿Qué te parece?

-No sé por qué, pero eso de Felipe me gusta, gracias.

-Por nada.- Contestó el buhito muy complacido.

-Bueno.- dijo el genio, es decir - Supongo que sabes que tienes derecho a tres deseos.

-Sí, lo sé-

-¿Y bien?-

-¿Y bien qué?-

-¿No me los vas a pedir?

-Calma amigo, ¿Cuál es la prisa? ¿Acaso no llevas cientos o miles de años allá adentro? No me digas que ya tienes prisa por regresar a ese espacio tan reducido de la lámpara.

-Parece que eres un buen sujeto, dime, ¿Cómo es la vida de alguien que vive dentro de una lámpara cumpliendo deseos?- Preguntó el búho con muchísimo interés.

-No sé cómo explicártelo, a ver dime tú como es la vida de un búho.-Replicó el genio Felipe.

-¿Y tú eres como ellos?

-No lo sé.- Respondió el búho encogiéndose de hombros- A mí me gusta, nunca conocí padre ni madre, me educó un anciano halcón y él fue el que así me bautizó.-

-Bueno, lo importante es que te gusta, y gracias una vez más por el mío.-

Hubo un corto silencio y luego el genio retomó el tema de los deseos...

-¿Puedo pedir lo que yo quiera? ¿Puedes cumplir absolutamente todo excepto esas dos cosas?-

-Absolutamente todo no, pero todo lo que tú puedas desear sí.-

-Oye, pero no me agrada que las dos cosas tal vez más importantes no las puedes hacer-

-Lo siento- repuso – Es así como es.

- ¿Qué quieres amigo, joyas, dinero, poder, inmortalidad?-

El búho se molestó un poco con la pregunta, pero aclaró muy cortésmente el punto.

-¿De qué me serviría todo eso si yo no crezco? No, pediré algo mucho más trascendente que eso. He aquí mi primer deseo:

Quiero que me otorgues la primera de las tres inteligencias: la inteligencia de la mente. Con ella podré evaluar y decidir con una gran sabiduría sobre cualquier cosa confusa y ningún engaño podrá hacerme su presa.

-Concedido- Dijo dando una palmada sonora y fuerte, e inclinando la cabeza – Te felicito, es un gran deseo.

-Gracias amigo, ahora mi segundo deseo.

-¿Cual será?

-La segunda de las tres inteligencias: la inteligencia del corazón. Con ella nunca me perderé en asuntos de amor y sabré repartir mi amor hacia todos los seres y nunca más volveré a sentir duda, miedo o rencor.

-Maravilloso.- Exclamó el genio al tiempo que chasqueó los dedos y cumplió el deseo.-¿Cuál será tu último deseo?

-Concedido, gracias.- dijo el genio

-Fue un placer amigo.

-¿Alguna vez nos volveremos a ver?- preguntó Astabión un poco triste- ¿Tan corta será nuestra amistad?

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