Hasta el fin “dignidad”
¡Que hay de Nuevo…Viejo!
Araceli Mendoza
Goodall lamentaba tener que dejar Australia para morir, pero comentó: “He vivido una vida bastante buena hasta hace muy poco. El último año ha sido menos satisfactorio para mí porque no podía hacer cosas”.
Hasta 2016 trabajó como asociado honorario de investigación en la Universidad Edith Cowan en Perth, tomando dos camiones y un tren cuatro días a la semana. Su mundo se encogió al tiempo que se vio forzado a dejar de manejar y de actuar en el teatro.
“Fue el principio del fin”, dijo Carol O´Neil, una amiga y representante de Exit International, grupo defensor de los suicidios asistidos.
Había sufrido una caída en su departamento y no fue encontrado hasta dos días después. Su condición física se deterioró.
“La muerte un castigo para algunos, para otros un regalo, y para muchos un favor”.























