[Especial] Cuando el Jardín Borda fue una discoteca
Hace casi cinco décadas, el histórico inmueble que perteneció a José de la Borda y alojó los veranos de Maximiliano, fue la sede de la elegante Mamá Carlota
Maritza Cuevas / El Sol de Cuernavaca
El Jardín Borda es uno de los lugares más emblemáticos de Cuernavaca, y se caracteriza por ser uno de los más antiguos de México, pues data del siglo XVIII d. C. y es actualmente el único jardín novohispano que se ubica en nuestro país.
El lugar perteneció a don José de la Borda, y al morir, fue su hijo Manuel de la Borda quien se hizo cargo del lugar y mandó a construir el magnífico jardín.
Y tiempo después, perteneció a Maximiliano de Habsburgo, quien estuvo al frente del Segundo Imperio Mexicano de 1864 a 1867, y ocupó el Jardín Borda como casa de reposo junto a su esposa Carlota de Bélgica.
Este legendario e icónico lugar, cuenta con una vasta historia, además de que se ha caracterizado por ser un espacio cultural, sin embargo, hubo una época donde albergó una de las discotecas más exclusivas e importantes de Cuernavaca, llamada Mamá Carlota.
Fue la familia Hemmer-Rivera, quien abriera este importante espacio, el propietario era Carlos Hemmer, yerno del gobernador Felipe Rivera Crespo.
El nombre de Mamá Carlota a razón de que estaba en el Jardín Borda, que en aquel momento era un lugar privado y no pertenecía al gobierno.
“Era de un estilo contemporáneo y tuvo mucho éxito, a partir de ahí se desarrollaron otras discotecas en otro plan, pero definitivamente 'Mamá Carlota' fue una de las más connotadas en Cuernavaca”.
En plena época de los setenta, la música que sonaba era disco, con las agrupaciones y cantantes más famosos de aquel momento.
Al ser la primera discoteca, con un estilo muy elegante, era el lugar más asediado, por lo que solían darse cita muchas personalidades de Morelos, de México y a nivel internacional, que visitaban la Ciudad de la Eterna Primavera en sus mejores épocas.























