Inspira con su trabajo
Fuentes de historias interminables, incomprendidas muchas veces por el sexo opuesto; defensoras a ultranza del suyo; así son ellas: las mujeres
Katy Cárdenas / El Sol de Cuernavaca
“Es un pasado del que ya no hablo porque ya no me dedico a eso, soy de formación abogada, pero tenía esa búsqueda de justicia que finalmente no llegó, pero la pasión por la escritura siempre estuvo en mí, el cómo no sabía, pero había que intentarlo”.
Fue en su momento la oveja negra de su familia, hasta que dejó que esas ideas no le causaran miedo, aferrándose a lo que le hizo sentir libre, y plena.
Recuerda que la primera vez que escribió un cuento fue en la secundaria, pero no contó con el apoyo de su maestra quien la acusó de plagio: “en lugar de decirme, ‘oye, qué bien escribes’, ella me dijo: ‘de dónde copiaste ese texto’”.
























