Semáforo rojo y crisis dañan a restauranteros
Esta vez no tienen pensado cerrar totalmente, sino mantener sus actividades lo más que se pueda.
Katy Cárdenas l El Sol de Cuernavaca
Elizabet Rodrigez, encargada de uno de los restantes más emblemáticos del centro de Cuernavaca, dice que “máximo un 10 por ciento llegan a vender con Ake nuevas restricciones, no nos alcanza es la verdad, la venta para llevar es demasiada baja no nos funciona”.
Pero a diferencia del primer semáforo rojo, esta vez no tienen pensado cerrar totalmente, sino mantener sus actividades lo más que se pueda.
Respecto a los pedidos de cenas navideñas a penas alcanzaron un 50 por ciento a diferencia de otros años, lo cual significaría que tampoco la ciudadanía está en una situación económica mejor que en 2019.
Además de la pandemia los restauranteros vieron incrementada la venta de comida informal que les genera una competencia “desleal”.
“Con todo esto la gente acude a lo más cerca que tenga, con el conocido, entonces obviamente nos impactó porque la venta de informales incrementó y seguimos siendo los que pagamos impuestos y renta los más afectados”.
