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Análisisdomingo, 29 de noviembre de 2020

Continúa el déficit económico en UJED

Continúa el déficit económico en UJED

Seguido vemos en los medios que el rector preside eventos virtuales relacionados a su responsabilidad, donde hasta el momento el asunto que más trasciende de acuerdo a su preocupación, es el déficit económico que tradicionalmente afecta a la institución cada fin de año.

Jesús Mier Flores

Y que a la fecha no ha dado visos de resolver, dado que apenas está haciendo la solicitud, mediante un documento llamado: “autodiagnóstico financiero”.

Nadie ignora que el monto extraordinario de prerrogativas de que gozan los universitarios es atípico y, durante el transcurso de todo el año no hay síntoma de que el presupuesto se agote, sino hasta el final, cuando se tiene que erogar el gasto más fuerte y es hasta entonces, cuando mete ruido el sobre giro de estímulos a los trabajadores.

Otra perla negra que nubla el panorama financiero de la universidad, es la jubilación dinámica, que sin duda es bastante generosa y que corre también a cuenta del mermado presupuesto, que año tras año maneja la cantaleta del faltante de cantidades millonarias exageradas, que para los mal pensados ya no es para satisfacer una necesidad, sino un negocio.

Y es ahí donde el rector jamás va a encontrar un punto de maniobra que le permita ajustar los excesos, porque existe un aparato sindical que exige demasiado a cambio de nada, basado en su misión de matar a la gallina de los huevos de oro y encomendarla a mejor vida, bajo el responso de “vénganos tu reino”

Y no es figuración, sino una realidad que no se limita a demandar más y más y la institución a dar y dar, pese a la esterilidad de sus entrañas, que estarán prestas siempre a producir, para que el edén de las conquistas sindicales abunde, sin el contratiempo de las tentaciones a estresarlo.

Así que, intentar ajustar cualquier irregularidad sería suicida, porque el aparato sindical, no está para permitir la corrección de lo ilegal, sino defender “lo caido caido, haiga sido como haiga sido”.

De ahí la atadura de manos de las autoridades, que no les queda de otra, más que cabestrear o ahorcarse y en el dilema de esa estrangulación, sólo urden exponer los efectos, pero no las causas, que en estos momentos chocan con la austeridad republicana y el combate frontal a la corrupción.

En estos momentos, las autoridades podrían justificar los estragos financieros que a la universidad atosigan; pero no las irregularidades en que la han metido. Podrían acudir a todos los medios para presentar sus quejas, donde desafortunadamente el sello de la transparencia no sería su aval, por las marcas de la irresponsabilidad heredadas.

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