Este mes se cumple el CIV aniversario luctuoso del padre de la educación en Durango: Bruno Martínez; al mes siguiente de su muerte, en abril de 1921, el gobernador de Durango, General Jesús Agustín Castro Rivera, publicó el Decreto 101 de la H. Legislatura del Estado de Durango, promovido por el Dip. Everardo Gámiz Olivas, declarando Benemérito del Estado al Profr Bruno Martínez. Su muerte fue muy sentida en Santiago Papasquiaro, Dgo., el pueblo en coordinación con los profesores rindieron un homenaje luctuoso el 3 de abril de 1921, como una muestra de respeto a su memoria. La infausta notificación llegó vía telegrama y de inmediato se iniciaron los preparativos para llevar a cabo una velada fúnebre que tuvo lugar a las 8 de la noche en el zócalo de la Plaza de la Constitución, adornado con coronas de táscate y laurel, además de moños con cortinas negras. La sociedad santiaguera, acudió ataviada con vestimenta de luto, despidiendo con aplausos respetuosos la memoria de Bruno Martínez; al finalizar la tarde de ese día, acudieron a la casa en ruinas donde vivió el desaparecido maestro y colocaron una ofrenda floral como muestra de respeto.
Se publicó en el periódico El Heraldo de la Ciudad de Durango, un emotivo escrito que retrató el entrañable cariño que sus otroras alumnos le profesaron, a su paso por las aulas durangueñas. El texto refiere lo siguiente: “El mensaje vibra en mi corazón, repercute en mi cerebro y hace florecer, por asociación de ideas, lejano en mi juventud escolar. Y mi alma emocionada responde en un sollozo. ¡Don Bruno Martínez no ha muerto, vive en los corazones de sus discípulos! ¡Bruno Martínez, noble y grande maestro que acabas de morir, cómo se acrecentarían tus sufrimientos en la hora solemne de tu cruel agonía, recordando a Durango, a tu adorado terruño tan lejano! Pero ya que el destino quiso que exhalaras el último suspiro en una tierra que no te vió nacer, descansa en paz, viejo maestro.”
El 23 de mayo de 1921, se celebró una velada fúnebre en el teatro Arbeu de la Ciudad de México, rememorando al distinguido educador. Durante el homenaje hicieron uso de la palabra el Dr. Alfonso Pruneda, Rector de la Universidad Popular Mexicana; Dr. Felipe Ferrer Beynot y el Maestro Emilio Bravo. Ese mismo mes de mayo, la Sociedad de Maestros Carlos A. Carrillo, de la Ciudad de Durango, organizó una velada fúnebre en el Teatro Victoria, en su honor.
El antiguo coliseo durangueño fue habilitado como capilla ardiente colocándose una fotografía ampliada con adornos de color blanco a su alrededor. El programa se confeccionó con variados números musicales y literarios; evento organizado por los profesores Arnulfo Ochoa Reina y José D. Quiroga. En el acto solemne se escuchó la orquesta del Maestro Alberto M. Alvarado, quien ejecutó la obertura de Boildeau, posteriormente interpretó Arrullo Azteca que fue una pieza breve al violín, de su autoría. Durante la honra fúnebre, se escucharon varios discursos entre ellos a Francisco Celis y José D. Quiroga, quienes disertaron un sentido discurso, además de un emotivo poema; por su parte, José Thomé y María de Jesús Rodríguez, cantaron y pulsaron el piano, así mismo, el pianista Alfredo Caravantes interpretó la pieza Bercause del músico duranguense Ricardo Castro; mientras que la Profra. Guadalupe Patoni, expresaba una emotiva alocución.