Este año 2025, es el sexagésimo aniversario de la filmación de la película “Los Hijos de Katie Elder” protagonizada por John Wayne; y ni el ICED, ni la dirección de Turismo ha dedicado un renglón para homenajear a quien desde hace sesenta años le ha dado identidad a Durango a través del cine. La presencia del actor norteamericano John Wayne en Durango, dio un viraje a la historia del celuloide en la provincia mexicana, iniciando con él, una etapa fulgurante en el cine wéstern mundial; sin advertirlo, colocó en la escena fílmica internacional a la legendaria tierra del general Francisco Villa, que a la postre, fuera considerada gracias a los aportes de John Wayne como el pequeño Hollywood. Su arribo a la Perla del Guadiana fue un domingo 3 de enero de 1965, y lo anterior representó un antes y un después en la industria cinematográfica de México y en particular para Durango.
Ataviado de un traje café oscuro y su clásico sombrero texano color claro, el célebre actor descendió de la nave trayendo consigo en su mano izquierda un grueso abrigo propio para la temporada invernal. Su simpática sonrisa y trato amable conquistó de inmediato a los cientos de durangueños que se dieron cita para recibirlo en aquella memorable ocasión. Al histórico encuentro acudieron funcionarios públicos del ámbito municipal y estatal, destacando entre ellos, el Jefe del Departamento de Turismo, Lic. José Estrada Chávez, integrante del gabinete del Ing. Enrique Dupré Ceniceros, gobernador del estado de Durango. En un ambiente festivo, bajo los acordes del mariachi, John Wayne charló brevemente con el reportero Emilio Mattar C., del periódico El Sol de Durango, quien recabó las primeras impresiones de la inicial visita del Duke por territorio duranguense. El gerente de producción de Paramount Picture, William Grey, acudió a la recepción acompañado del gerente de los Estudios Churubusco y productor de cine mexicano Alfonso Sánchez Tello. En medio de la algarabía el Duke manifestó su emoción por su estadía en la ciudad de Durango, cuya finalidad era filmar la película “Los hijos de Katie Elder” y con ello cumplir el compromiso fílmico con el reconocido productor norteamericano Henry Hathaway. No obstante, sus malestares derivados de su reciente operación donde le fuera extirpado un tumor cancerígeno que le aquejaba en un pulmón, el actor declaró encontrarse en franca recuperación y listo para trabajar.
John Wayne, apareció en Durango en su cúspide actoral, como una figura consagrada del cine wéstern norteamericano; en su momento, representó una bocanada de aire fresco que el veterano actor le proveyó a la incipiente industria fílmica durangueña. De manera, indirecta Wayne se involucró desde los inicios del cine en Durango, toda vez que en 1953, cuando él trabajaba para la productora Warner Brothers y filmaba la película “Hondo” en San Francisco de Conchos, Chihuahua; ese año, dicha compañía se interesó en conocer las locaciones durangueñas, dando paso al primer rodaje, bajo la firma de Warner Bros en 1954 en Durango, con la cinta “Pluma Blanca”; once años más tarde, Wayne escogió para filmar en Durango, motivado por las elocuentes descripciones hechas por los otroras agentes de la Warner Bros, acerca de los impresionantes paisajes durangueños; al paso del tiempo, coprodujo con esa empresa en locaciones durangueñas y la empresa Batjac de su propiedad, las cintas “The Train Robbers” y “Cahill U. S. Marshall”. John Wayne filmó en Durango a partir de 1965, desentrañando en cada una de ellas, sus costos y beneficios respecto al bienestar social de los durangueños y la eventual proyección cinematográfica internacional de Durango como Tierra del Cine. Aun es tiempo de honrar a este gran durangueño por adopción.