Localmartes, 18 de noviembre de 2025
Inicia la temporada de peregrinaciones
Sonidos de tambores y sonajas se hacen presentes en las calles de Durango, la Virgen de Guadalupe es festejada a lo grande
Erika Uribe

Como cada año, el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe da inicio a sus días de fiesta, para celebrar las apariciones que la virgen de Guadalupe hizo al indio Juan Diego en el cerro del Tepeyac.
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Ahora, 494 años después, los danzantes o matachines como se les conoce en Durango, realizan un desfile anual antes del inicio formal de la temporada de peregrinaciones hasta el templo donde acuden a adorar a la morenita del Tepeyac.

En el lugar son recibidos por el párroco del Santuario, donde realizan una ceremonia especial para llevar a cabo la coronación de los monarcas de cada uno de los grupos de danzantes, y a sus integrantes, así como también reciben la bendición del sacerdote, para finalmente el 12 de diciembre recibir a los fieles católicos que acuden al templo a ser parte de la fiesta que se tiene preparada para la ocasión.
Adultos, jóvenes y niños arriban al recinto desde días antes, mientras los cohetes, tambores y sonajas no dejan escucharse en gran parte de la Zona Centro de la ciudad, lugar en donde se ubica y que durante esos días se llena de puestos de comida, figuras alusivas a la temporada decembrina.

Y es que el fervor guadalupano es más que una celebración católica, pues además de reunir a miles de feligreses que de rodillas acuden al recinto para cumplir con alguna manda; también se vuelven un centro de comercio, la verbena popular más grande que tiene la ciudad durante el año, incluso superior a la del 16 de septiembre.
Aunque desde los primeros días de diciembre se recibe a los primeros fieles católicos, es a partir del 11, un día antes del gran día, cuando las cifras de visitantes se incrementan; entonces las filas de personas a la espera de ingresar al antiguo Santuario se vuelven largas; los tambores y sonajas de las tradicionales danzas no paran de escucharse, mientras los rezos y cánticos al interior del templo continúan.

La devoción de los grupos de danzantes, los lleva a prepararse desde el mes de septiembre, donde se ponen los pasos y se diseña el uniforme que portarán ese año, y el 12 de diciembre por fin estar preparados para dedicárselo enteramente a la Virgen de Guadalupe.

Vestido con el atuendo típico de un apache, entre telas sintéticas de animales, un penacho hecho a base de plumas y varios collares; hombres y mujeres de todas las edades danzan en la explanada que se encuentra frente al templo, junto a un numeroso grupo de matachines, quienes a su ritmo avanzan, entran o salen del lugar para dar paso a otros, y así sucesivamente.
Sin duda el 12 de diciembre se viste del verde, blanco y rojo, además del dorado que da brillo a una de las celebraciones más importantes para los católicos de todo México, de ahí que esta es ya una de las fiestas por excelencia.