“Yo sí quiero preservar esta tradición, tengo una niña y a ella le encanta salir a recolectar, aquí en el hostal incluso ya me ayuda a prepararlos”, manifiesta con una sonrisa Eva, oriunda de la región.
Sonia Ávila Merás es otra cocinera tradicional; su conocimiento se ha diversificado gracias a la llegada de especialistas atraídos por el Festival del Hongo que se realiza cada año.
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Las “hongueras” de Durango preservan una valiosa tradición gastronómica familiar / Foto: Alejandro Gómez / El Sol de Durango
El término “hongueras” se usa para referirse a las mujeres recolectoras de hongos, una palabra que resultaba desconocida para los duranguenses y sin embargo de a poco fue abrazada por las cocineras tradicionales, sobre todo de aquellas que provienen del municipio de Pueblo Nuevo en Mexiquillo, a quienes hasta antes del inicio de la ya tradicional Feria del Hongo, simplemente se les denominaba “las señoras que venden hongos”.
“Mi mamá salía desde niña con su abuelita a recolectar hongos, el que más usaban era el naranjita, que aquí le decimos así pero es el caesarea. Ella aprendió a cocinarlo de muchas maneras: tamales, guisos rojos, verdes, y hasta para rellenar gorditas”, comenta Eva Espinosa, quien pertenece a una generación de cocineras tradicionales, mientras recuerda con cariño aquellas salidas familiares al bosque.
La organización comunitaria fortalecería la práctica ancestral de la recolección / Foto: Cortesía / Héctor Preciado
Eva rememora con emoción las expediciones en las que acompañada de su familia: “era muy bonito porque todos íbamos con la ilusión de encontrar hongos y luego llegar a casa a cocinarlos, eran momentos muy especiales en familia”, apunta Eva, al explicar que hoy en día su madre ya no puede salir al monte por problemas de salud, por eso ahora es su padre quien sale a recolectar hongos para que ella los cocine.
Estados como Querétaro, Oaxaca, Jalisco, Tlaxcala y Michoacán, han formado organizaciones civiles en las que las hongueras se encargan del micoturismo de la región por medio de rutas de recolección y cursos de cocina tradicional para quienes están interesados en la cultura.
“Durango es un estado bendecido, tiene una gran riqueza forestal, una gran diversidad de hongos comestibles y también una comunidad cálida, lo que lo convierte en un terreno fértil para el micoturismo comunitario ligado a los hongos”, afirmó la representante de la cooperativa “Hongueras Indígenas Pjiekakjoo” del Estado de México, Elizabeth Ramírez Carvajal.
El Festival del Hongo impulsa y motiva a las cocineras tradicionales / Foto: Alejandro Gómez / El Sol de Durango
Pese a la riqueza natural de Durango, no hay una organización como tal para sacar provecho al tema del hongo en el estado, por lo que este modelo puede ser replicado en zonas como Mexiquillo, donde la recolección de hongos aún se realiza de forma aislada.
“La cocina típica basada en hongos silvestres es una forma de rescatar el patrimonio gastronómico de las comunidades, al mismo tiempo que se genera ingreso para las familias locales”, explicó Elizabeth Ramírez Carvajal.
Eva admite que, hasta ahora, las mujeres hongueras de Mexiquillo no se han organizado formalmente para crear un colectivo o una tienda. Sin embargo, tras el éxito del Festival del Hongo, auspiciado por Hostal Mexiquillo, ha sido un punto clave para motivarlas, enseñándoles también técnicas para conservar los hongos por más tiempo.
“Desde chiquita los conozco, allá en el ranchito solo sabíamos de una especie, pero desde que estoy aquí en Mexiquillo, con la Feria del Hongo, he aprendido mucho más, y ahora, yo misma le explico a otras personas cuáles son los comestibles”, comenta con orgullo. Originaria del poblado Santa Lucía, Sonia lleva 15 años en Mexiquillo, sin embargo, ahora se ha integrado activamente como cocinera y promotora del conocimiento local.
El micoturismo representa una gran oportunidad de desarrollo para la región / Foto: Alejandro Gómez / El Sol de Durango
El problema al que se enfrentan es la falta de gusto por la comida tradicional de las nuevas generaciones, que se muestran indiferentes y distantes a conservar estas tradiciones, situación que ve incluso en sus propios hijos, “no sé por qué no les gustan. Muchos jóvenes ya no quieren saber de comidas tradicionales”, comenta con extrañeza.
El desinterés también es comunitario, Sonia notó con tristeza que la mayoría de los asistentes al Festival del Hongo de este 2025 eran foráneos, mientras que la gente del propio pueblo, especialmente los jóvenes, no se acercaron al evento y se preguntó: “¿cómo no les llama la atención, no se arriman?, de aquí casi no hubo participación”, apunta.
A pesar de esta situación, la producción de hongos y platillos tradicionales a partir de este producto tan prolífico en la sierra de Durango, está lejos de desaparecer y, por el contrario, se avizora un futuro prometedor, en el que se preserven las tradiciones e historia de Durango con base en su gastronomía, esa que para muchos aún es desconocida.