Separar a Nuevo Ideal de Canatlán no fue capricho
Hacer un trámite era recorrer 100 kilómetros de ida y vuelta, señaló
Marco Antonio Rodríguez / El Sol de Durango
A treinta y un años de aquel primero de enero, recuerda, se cristalizó un gran sueño de los neoidealenses, al tener un gran acto protocolario; los poderes del Estado de Durango se trasladaron a Nuevo Ideal para darles posesión.
“Fui partícipe de todo eso, nos tomaron protesta, fue un bonito evento, al hacerse realidad lo que queríamos los que queremos a Nuevo Ideal.
No era un capricho, era una necesidad, así lo veíamos nosotros, era una necesidad porque para cualquier trámite teníamos que recorrer cincuenta kilómetros, porque la cabecera municipal estaba en Canatlán y para cualquier gestión teníamos que acudir allá.
Claro que teníamos la junta municipal, pero no tenía ni la capacidad ni los recursos para decidir lo que se tenía que hacer. El Cabildo y el presidente municipal eran los que decidían, por eso insisto, el separarnos era una necesidad para poder crecer.
Ahora lo vemos con mucha alegría, que a pesar de ser el último municipio en cristalizar como tal en el estado, actualmente está en los primeros diez en el estado en lo económico, social y quizá hasta en lo político.”
Sentí más satisfacción al asumir la responsabilidad de presidente de la Junta de gobierno municipal que la de presidente municipal constitucional, por el momento y el hecho de haber logrado el sueño de ser un municipio.
Hace memoria y recuerda que el consejo se instaló donde se ubicaba un restaurante, por la calle Juárez, entre José Ramón Valdez y Cinco de Febrero, frente a la plaza.


























