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Análisisjueves, 8 de febrero de 2024

Aprender a desaprender | ¿Quién soy yo para juzgar?

Ese día mi corazón habló, cansado de tanto desgaste dijo lo que tenia que decir, y preferí apartarme por muchos años de la Iglesia como institución, mas no de mi fe católica y mi amor por Dios.

No he sido el único, somos muchísimas personas a las que nos hemos preferido apartar que sentirnos rechazados del amor de Dios.

Hermano, vive y deja vivir, desaprende todo aquello que no te suma, y recuerda siempre la frase icónica de Francisco, ¿Quién soy yo para juzgar?

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