Aprender a desaprender | ¿Quién soy yo para juzgar?
Ese día mi corazón habló, cansado de tanto desgaste dijo lo que tenia que decir, y preferí apartarme por muchos años de la Iglesia como institución, mas no de mi fe católica y mi amor por Dios.
No he sido el único, somos muchísimas personas a las que nos hemos preferido apartar que sentirnos rechazados del amor de Dios.
Hermano, vive y deja vivir, desaprende todo aquello que no te suma, y recuerda siempre la frase icónica de Francisco, ¿Quién soy yo para juzgar?
















