Lo digo como es | ¿Y el sermón servirá?
Luego, atendiendo la línea central de la misma, el clérigo acomodó la frase contundente: “los abrazos ya no alcanzan para detener los balazos” dijo en un ambiente marcado por la indignación, la desesperación, la tristeza y la indignación.
Estamos nuevamente ante un evento que sacude a la sociedad mexicana; uno más que se suma a la evidente presencia del crimen organizado por todo el territorio y ante lo que el Estado no ha tenido una respuesta eficiente.
Uno más que se suma al desarticulado operativo en el que se detuvo y luego se dejó ir a Ovidio Guzmán.
Una estrategia que tampoco ha logrado hacer frente a los feminicidios y homicidios dolosos contra las féminas pues recordemos como el 2021 se ubica hasta el momento como el año más violento para las mujeres con 3,750 víctimas de ambos delitos.
Estrategia fallida que con la muerte de Debahni Escobar vino a restregarnos la triste realidad en la que viven cientos de familias que padecen la desaparición de algunx de sus integrantes.
Un país en el que las fosas clandestinas y verdaderos hornos crematorios entre el monte donde buscan desaparecer los restos de las víctimas.
Pero no va a cambiar, así se ha encargado de reiterarlo el propio Presidente a través de sus discursos y de sus voceros. Esa es su idea, esa es su determinación y difícilmente se le va a convencer de lo contrario.















