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Análisissábado, 28 de febrero de 2026

Mi gusto es... (o la otra mirada) / THERIANS

Ahora resulta que hay nuevas “especies” que no figuran en los censos del INEGI, pero sí en el algoritmo. 

No habitan la selva Lacandona ni la Sierra de la Laguna: habitan la red. Su territorio no es el monte sino el feed. Y, sin embargo, caminan a gatas con una convicción que ya quisieran algunos constituyentes al firmar pactos sociales.

Pero si el fenómeno insistiera en solicitar audiencia, acaso habría que proponer requisitos alternativos:

Lo fascinante no es que alguien se asuma lobo, zorro o felino místico. Lo verdaderamente revelador es el momento histórico en que ocurre: justo cuando la identidad se produce, edita y distribuye con iluminación frontal.

Hoy basta conexión segura y que no dejes de pagar tu plan.

Lo inquietante, sin embargo, no son quienes se declaran criaturas míticas. Lo inquietante es la facilidad con que la conducta pública abandona la racionalidad y abraza el gruñido. 

Darwin jamás imaginó que su teoría sería citada cada vez que alguien sustituye argumentos por estridencia.

“El hombre proviene del mono”, aseguró el citado y luego de ver a más de un personaje de ayer y hoy ejerciendo la función pública, no queda más que darle toda la razón.

Conste: no se trata de zoofobia ni de escándalo moral. Se trata de espectáculo. La modernidad inventó el contrato social y el pudor de los instintos; el ciberespacio, en cambio, nos ofrece escenario y reflector.

En ese campo, nuestro país lleva a cabo la taxonomía popular con una precisión que ya quisiera Linneo y tal vez no sea que algunos quieran ser animales o al menos se esfuerzan bastante para conseguirlo. 

Quizá lo que nos incomoda es que la frontera entre instinto y civilización siempre ha sido más frágil de lo que presumimos. El problema no es el lobo que se asume lobo. El problema es el humano que presume racionalidad… y muerde.

Luego llegó la modernidad, inventó el contrato social, la imprenta y el pudor de los instintos.

Quien quite y el problema no sea que algunos quieran volver a la selva. Quizá la selva nunca se fue. Cambió de formato, nomas. Mutó en foro, comentario, nota informativa, reel, performance identitario y debate televisado.

El lobo que se asume lobo, al menos, es coherente.

Repito: Más desconcertante es el humano que presume racionalidad… y muerde. Vaya que muerde.

Ahora tenemos a la gran pista de este circo, y según el programa de mano de esta sociedad del espectáculo, la enésima función ha comenzado:

El turno es para los therians.

Es entonces cuando la pregunta deja de ser morbo y se vuelve inevitable:

¿Quién está representando un papel y quién lo está viviendo?

El que esté libre de pecado, que ladre la primera piedra.

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