El canto de mi vida: reconocer el dolor
Heriberto Duarte comparte su crónica del concierto "El canto de mi vida" de la soprano Elena Rivera
Heriberto Duarte / Colaborador
Cantar y poner la voz en el aire.
El hombre primitivo ya cantaba para arrullar. Los indígenas cantaban, y le cantan, a los animales, a las flores, al sol, al viento.
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Cantar y poner la voz en el pecho.
Eduviges canta con el dolor en los huesos. Y es su voz una máquina poderosa y humana. Eduviges con su pelo descuidado y la mirada tan cansada de llorar, canta. Canta y recuerda. Canta y sufre. Canta y dice.
En este montaje escénico y musical se canta el dolor y la ausencia. En una búsqueda de ser una mano en el hombro de las personas que han perdido a seres queridos a causa de la pandemia. Es un claro abrazo de fortaleza ante la muerte, que en estos tiempos ronda más cerca.
Una lista de canciones clásicas y populares, intercala la soprano Elena Rivera que es la protagonista, al ritmo del texto escrito por Carlos Sánchez y al ritmo del piano, en las manos de Felizardo Andrade.
En esta obra el luto se canta. Es una invitación a vivir el duelo y a tener la conciencia del dolor, de aceptarlo, de saberlo parte de la vida y afrontarlo.






























