En esta crónica detallada y entusiasta del Primer Premio Estatal de Coreografía Beatriz Juvera, hablamos de un evento significativo para la danza en Sonora para fomentar la creación coreográfica, con un merecido homenaje a una figura clave como Beatriz Juvera
Raffaella Fontanot Ochoa captura la marcha del 8M como una transformación urbana y colectiva, un territorio compartido donde el miedo se transforma en fuerza colectiva
Con su humor inconfundible, su ironía y mirada crítica, Friedeberg escribió alguna vez sus propios “mandamientos”: una breve lista de máximas que reflejan la libertad y el ingenio que caracterizaron su vida
Coreografía Ozal, con Jesús González y Emily Gutiérrez / Cortesía | Edith Cota
El Primer Premio Estatal de Coreografía Beatriz Juvera representa un esfuerzo institucional por recuperar un espacio para la promoción del trabajo coreográfico de los creadores sonorenses. Sus antecedentes directos son el Encuentro Regional de Coreografía Contemporánea y el Concurso Regional de Coreografía Contemporánea. En su primera edición, el galardón celebra la historia de la danza en Sonora y rinde homenaje a Beatriz Juvera, bailarina, coreógrafa, directora y docente, reconocida como un motor creativo y una figura clave en el desarrollo de creadores escénicos y coreográficos.
La producción dancística actual en Sonora está de manera directa o indirecta relacionada al trabajo realizado por Beatriz Juvera y Truzka, así como de Martha Bracho antes que ella. Durante la ceremonia de inauguración del Premio, el pasado 22 de marzo, se proyectó un breve video con testimonios de la maestra Beatriz y de sus colegas, cerrando con un discurso en el que afirmó con contundencia: “Acepto este honor, porque sé que me lo merezco”.
Coreografía Desde mañana no lo sé, de Ana Luisa Beltrán, resultó ganadora de la Mejor Coreografía / Cortesía | Edith Cota
El panel de jurados estuvo conformado por figuras destacadas y reconocidas del panorama dancístico local y nacional: David Barrón, bailarín, coreógrafo y docente, ganador de premios de coreografía y reconocimientos como intérprete. Actualmente es docente en la Universidad de Sonora y director de Margarita Danza Aquí; Evoé Sotelo, fundadora, junto con Benito González, del grupo Quiatora Monorriel, coreógrafa destacada a nivel nacional, especialista en Políticas Culturales y Gestión Cultural y Ruby Acosta, quien ha participado con grupos y colectivos profesionales en México y el extranjero. Actualmente dirige el grupo de danza contemporánea Trans Lab Arte Escénico en el ITSON.
El Teatro de la Ciudad de Casa de la Cultura se llenó de espectadores ansiosos por presenciar el evento. En la primera jornada del premio se presentaron seis coreografías a cargo de Solos Coreografía Colectiva, Jesús González y Emily Gutiérrez, Zuleima Burruel, José Adrián Jiménez Enríquez, Tiffany Solís y Luis Carlos Soto Vizcaíno.
Coreografía Fuimos uno, con Ana Paula Ornelas, Mejor Intérprete Femenina. / Cortesía | Edith Cota
La calidad de las propuestas escénicas generó gran expectativa y contribuyó a que, en su segunda y última noche, el aforo del teatro estuviera lleno, a pesar de la competencia con otros eventos culturales, como la inauguración de la primera sección del Parque La Sauceda. Ese día se presentaron las coreografías de Víctor Ledesma Cibrián, Ana Paula Ornelas, Teresa Vega y Óscar Cruz, Aura Domínguez, Ana Luisa Beltrán y Leonardo Vargas.
Los galardones otorgados fueron: Mención Honorífica para “Cazafantasmas”, pieza de creación colectiva donde participó Carlos Ríos, quien también obtuvo el premio a Mejor Intérprete Masculino; Mejor Intérprete Femenina: Ana Paula Ornelas, por su trabajo en “Fuimos Uno”, pieza de su autoría coreográfica; Mejor Diseño de Iluminación: Emmanuel Pacheco y Mejor Coreografía: Ana Luisa Beltrán, quien además del estímulo económico, tendrá dos días en el Teatro de la Ciudad para presentar la pieza Desde mañana no lo sé.
La Mención Honorífica fue para "Cazafantasmas", pieza de creación colectiva / Cortesía | Edith Cota
Las coreografías presentadas concentraron el talento de 50 creadores escénicos sonorenses, seis responsables de diseños de iluminación y dejaron ver la amplia red de colaboradores que permiten la creación coreográfica; docentes, espacios destinados para la construcción de piezas y el entrenamiento técnico, el talento de personas dedicadas al diseño y elaboración de vestuario, entre otras.
La reactivación de este tipo de espacios es vital para el desarrollo del contexto dancístico en el estado, ya que permite a las personas jóvenes creadoras exponer su trabajo ante la comunidad, fomentando la producción dancística y generando nuevos públicos. Sin embargo, es importante señalar que los montos destinados a los premios han sido reducidos significativamente en comparación con el Concurso Regional de Coreografía Contemporánea. Además, se eliminó la categoría de premio a la música.
Lo ocurrido en esta primera edición hace evidente la necesidad de aumentar los montos a concurso, estimulando la participación de creadoras y creadores de otros municipios. Asimismo, sería valioso considerar la transmisión en vivo del evento para llegar a un público más amplio. Lo ocurrido en estos dos días demuestra que en Sonora hay una escena dancística emergente con propuestas profesionales y un público ansioso por disfrutar de la danza contemporánea.