Se acaba nuestro bono demográfico
Hace apenas algunos años, se decía que el nuestro era un país joven porque su edad promedio era menor a los 29 años; entonces se hablaba del bono demográfico.
La población económicamente activa es la que sostiene a la población que no trabaja, es el caso de los menores y de las personas adultas mayores a las cuales se deben cubrir los gastos de alimentación, vestido, vivienda, cuidados, y otros.
Por desgracia, el bono demográfico se ha desaprovechado sobre todo porque las políticas públicas llevadas a cabo no han servido para superar las condiciones socioeconómicas imperantes en el país, una de ellas es la beca “Jóvenes construyendo el Futuro”.
“Jóvenes construyendo el Futuro” es uno de los programas del bienestar dirigido a personas entre 18 y 29 años que no estudian ni trabajan y que además de recibir un apoyo monetario, reciben capacitación hasta por 12 meses en alguna empresa.
Para nadie es desconocida la corrupción que envuelve a este programa, independientemente de sus pobres resultados: solo 4 de 10 becarios consiguen un trabajo de mediana importancia y salario.
¿Y por qué esto es importante?
El bono demográfico se está acabando y no se ha hecho nada para aprovecharlo.
Napoleón I decía “Es injusto que una generación sea comprometida por la precedente. Hay que encontrar un modo de preservar a las venideras de la avaricia o inhabilidad de las presentes” Hagámonos cargo de eso.

















