Análisisdomingo, 19 de diciembre de 2021
Ser migrante
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Siempre he pensado que ser migrante debe ser una de las circunstancias más complejas de la vida. Dejar tu patria, tu familia, tus amigos, tus sueños e ilusiones por ir a un lugar desconocido con el propósito de poder encontrar mejores condiciones de vida no es nada fácil. Viene a mi mente mi abuelo que ante las condiciones difíciles que enfrentaba en su país, siendo apenas un niño tuvo que emigrar junto con sus hermanos y refugiarse en la sierra hidalguense, donde logró realizar su vida y formar una familia.
Hace unos días, poco antes de conmemorar el Día Internacional del Migrante, un terrible suceso conmocionó a México y el mundo, se trata de la muerte de 56 guatemaltecos y aproximadamente 106 heridos tras la volcadura de un camión a las afueras de Tuxtla Gutiérrez en el Estado de Chiapas que transportaba migrantes, incidente que la Organización de las Naciones Unidas han pedido a las autoridades mexicanas investigar. La migración es un fenómeno que debe ser atendido de manera integral; más de 190 mil personas sin papeles han sido detectadas en México entre enero y septiembre, el triple que en 2020.
Aproximadamente 74 mil 300 han sido deportados y es alarmante el número de peticiones de refugiados centroamericanos que ante las condiciones económicas que viven sus países buscan ingresar al territorio mexicano, muchos de ellos quedándose en busca de un empleo y otros en tránsito hacia Estados Unidos. Lamentablemente son muchas las violaciones a sus derechos humanos que ocurren durante su trayecto, sin contar las miles de historias de familias separadas, niños no acompañados, desapariciones, agresiones físicas, hambruna, violencia institucional y hasta ser reclutados por el crimen organizado.
Todo esto pone en jaque al gobierno federal que no ha sido capaz de tener una política clara con una visión de derechos humanos en materia migratoria que nos permita atender y solucionar este problema. Esperemos que algún día existan las condiciones suficientes para que ninguna persona deba abandonar su tierra y a su familia pero que, cuando decida hacerlo, todas las naciones del mundo asuman que migrar es un derecho y debemos generar las condiciones para ello.