Localmartes, 20 de febrero de 2018
La tradición de Actopan
Un sitio inimaginable que satisface los gustos más exigentes
Alma Leticia Sánchez
https://editor.elsoldehidalgo.com.mx/local/garibaldito-la-alegria-del-tianguis

Actopan, Hidalgo.- El tianguis de Actopan es un lugar inimaginable que satisface los gustos más exigentes. Bien se sabe que aquí, se come esa rica barbacoa de borrego que originalmente se preparaba con carne de perro de la milenaria raza xoloitzcuintle, lo mismo que del empencado pollo relleno de cueritos de puerco bautizado como ximbó. Esa riqueza gastronómica va de la mano con peculiaridades poco conocidas, por ejemplo que tiene una réplica de Garibaldi, donde hay música todo el día, aunque aquí lo denominan Garibaldito de cariño. Cuando creció tanto, fue seccionado en dos partes, que las divide una distancia que se recorre entre 5 o 10 minutos, según el tránsito vehicular: una se mantiene en el Centro de Actopan y la otra, a orillas del Libramiento Oriente, en la comunidad La Estancia, donde se ubica la Central de Abastos. Las lonas de color naranja, amarillas, azules y otros más se prolongan por calles y calles que muchas veces te hace perderte y que solo te ubicas al tomar como referencia el campanario del ex convento de San Nicolás Tolentino o bien el Obelisco. Tan solo aquí, en la colonia Centro son 45 mil 414 metros cuadrados (casi 4.5 hectáreas) las que ocupa este tradicional tianguis, que la autoridad ubica y controla en 22 calles. La segunda sección que fue creada en fechas posteriores, necesita todos los miércoles de 17 hectáreas del ejido de la Estancia, que por cierto, son rentadas por la alcaldía. En este punto se ubica el mercado de autos usados más grande del estado, pues en un día normal puede reunir hasta 500 vehículos, cantidad que se amplía en temporadas altas, tan solo su cuenta en Facebook tiene 56 mil seguidores. HISTORIA En Actopan llegaron los primeros borregos del país José Alfredo Lugo Orozco era un niño de cuatro años cuando conoció el Tianguis de Actopan y aún no olvida sus olores, colores y las personas de gran gentileza que siempre ahí encontraba. Ha recolectado por décadas, la historia del municipio y en esa persistente tarea de iniciativa propia, encontró datos interesantes de la plaza que compartió a EL SOL DE HIDALGO. Alfredo Lugo recorrió las partes más emblemáticas del municipio de Actopan de forma cronológica. Primero recordó aquel libro editado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) que registra a Hernando Alonso como el primer encomendero que llegó a Actopan en el año 1521, cuando aún no se registraba la caída de Tenochtitlán. “El libro da cuenta cuando Hernando Alonso trajo los primeros borregos y los primeros cerdos a América Latina. Afortunadamente los puercos los llevó enseguida a Michoacán y posteriormente los borregos los trajo aquí: a Actopan”, relató Alfredo Lugo. En un principio, los indígenas de ese entonces, utilizaban de los borregos únicamente la lana, debido a que la barbacoa la producían con perros de la raza xoloitzcuintle, así como de otros animales. Hasta que llegó Hernando Alonso con las ovejas y observaron su alimentación herbívora a diferencia de los xoloitzcuintles que solían ser carroñeros, entonces modificaron la receta. Sin una fecha exacta que indique la instalación del tianguis, la venta en la zona centro de Actopan ya se realizaba, incluso, antes de la construcción del ex convento en 1550, según José Alfredo. El tianguis inició en la calle que actualmente se conoce como Efrén Rebolledo, ahí debido a que era la entrada más cercana a la zona centro del municipio y es que la mayoría de vendedores provenía de Santiago de Anaya. En ese entonces la compra-venta era mediante trueque, es decir, entregaban un producto a cambio de otro. Para José Alfredo Lugo el tianguis ha cambiado drásticamente, con mayor orden y una gran variedad de productos a la venta. “Recuerdo bien en los sesentas que en el primer cuadro municipal había una cancha de basquetbol, dos gasolinerías y la entrada al atrio de la iglesia San Nicolás Tolentino que hoy vemos como arcos, en realidad el muro se derrumbó. Ante la falta de recursos para renovar la pared, le dieron la figura de arco que a la fecha permanece así”, indicó. Señaló que la barbacoa en esa década ya era suculenta, de tal forma que le tocó ver a sus padres comprar un taco o un tamal por un peso. Resaltó que en Actopan las chalupas también han sido parte de su gastronomía tradicional, pues la orden de cinco chalupas en la década de los 60’s costaba un peso.