La tragedia tocó a la casa Manuela
Su hijo, un repartidor de muebles para fiestas, fue una de las víctimas de la explosión
Rosalía Maldonado/El Sol de Hidalgo
Al quinto dia, la mañana del 22 de enero, el joven murió.
El día de la tragedia, rememora, cuando llegó del trabajo se lo encontró, pues ella buscaba a su esposo para comentarle del rumor que traían los vecinos de que estaban regalando gasolina.
“Me dijo: ‘no mami, ahorita vengo’, para jamás volverlo a ver” comparte afligida.
Asegura Manuela Rufino que cuando su hijo iba en la ambulancia, iba dando sus datos, lo que permitió su pronta identificación.
A un año, la ausencia pesa cada día más y su desazón crece porque dos niños quedaron en la orfandad, uno de ellos, un entenado que lo quería mucho.

























