Localjueves, 9 de abril de 2026
Leyendas de Hidalgo: La cueva del diablo en Pachuca
Un relato de desapariciones y miedo colectivo rodea una cueva en Pachuca que aún hoy genera temor
Fernanda Huerta García

La leyenda de “La cueva del diablo”, narrada por Víctor Manuel y recopilada en el libro Leyendas urbanas y tradicionales en el México del siglo XXI de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), sitúa su origen en Pachuca, Hidalgo, ciudad natal de su abuela.
Este relato forma parte de una serie de historias que han sido transmitidas de generación en generación, y presuntamente son una advertencia sobre los peligros de lo desconocido.
De acuerdo con la narración, al pie de una barranca se localiza una cueva que durante años ha sido evitada por los habitantes. Víctor Manuel describe que, en la entrada del lugar, solían encontrarse distintos objetos de barro que parecían abandonados. Estas piezas llamaban la atención de quienes pasaban por la zona, despertando curiosidad e incluso ambición por encontrar más en el interior.
Sin embargo, lo que iniciaba como una exploración aparentemente inofensiva se transformaba en un riesgo, el relato indica que, al tomar estos objetos, las personas comenzaban a internarse cada vez más en la cueva, sin notar qué tan profundo habían llegado. Conforme avanzaban, el camino de regreso se volvía confuso hasta desaparecer por completo, dejando a los visitantes atrapados en el interior.
Con el paso del tiempo, diversas desapariciones fueron asociadas con este sitio, lo que incrementó el temor colectivo. Familias enteras reportaban a personas que nunca regresaron, alimentando la creencia de que la cueva no era un espacio común, sino un lugar marcado por una presencia oscura, por lo que la comunidad comenzó a interpretar estos hechos como algo más que simples accidentes.
Según la tradición oral, los objetos de barro no estaban ahí por casualidad. Se trataba, dicen, de una trampa diseñada para atraer a las personas hacia el interior, llevándolas directamente a un punto sin retorno. Una vez dentro, la leyenda señala que la entidad responsable se manifestaba, revelando su verdadera naturaleza.
Víctor Manuel relata que, de acuerdo con lo que escuchó desde su infancia, el supuesto diablo adoptaba la forma de una enorme serpiente con grandes colmillos. Esta figura, descrita como aterradora, sería la responsable de atacar y devorar a quienes caían en el engaño, explicando así las desapariciones registradas en la memoria colectiva.
Aunque no existen registros oficiales que confirmen estos hechos, la historia continúa vigente entre los habitantes de Pachuca y se desconoce el paradero exacto de la cueva.