Localjueves, 19 de abril de 2018
Maguey, planta emblemática de Hidalgo
Encierra interesante leyenda
Juan Manuel Aguirre

Tulancingo, Hidalgo.- El maguey es una planta muy representativa del estado de Hidalgo. Específicamente en la región Tulancingo, que incluye los municipios de Acatlán, Singuilucan, Santiago Tulantepec y Cuautepec, es este cultivo uno de los que más se produce. Al margen de sus propiedades y las utilidades que tiene para la economía de los campesinos, el maguey contempla una interesante leyenda. Cuentan los historiadores, que hace siglos, los dioses observaban desde su recinto sagrado a los hombres del Altiplano mexicano quienes se encontraban angustiados por la sed y el hambre que padecían. Hacía tiempo que no llovía y por ignorancia habían talado los bosques y quemado los campos. Tláloc, el Dios de la lluvia, quería castigarlos. El resto de los dioses, al ver que los humanos sufrían y estaban expuestos a la extinción, decidieron ayudarlos, pero sin el apoyo de Tláloc. El sol iluminaba sus campos, las aves acompañaban con sus suaves trinos, pero nada florecía en la tierra seca y agrietada. La Diosa Mayahuel propuso a los hombres un secreto, el licor de los dioses extraído de los magueyes. El tiempo pasó y los hombres supieron aprovechar sus pencas para fabricar vestidos, sogas y mantas para techar y bardar sus casas, así como para producir jabón y también calor al quemarlas. Un dios joven llamado Metl, aún no había entregado su corazón, pero llegó el día que debía hacerlo. Una tarde, cuando el sol del Altiplano bañaba cálidamente llegó Xóchitl y acarició a Metl, quedando hechizado. La mujer le susurró al oído la forma que debía cortar las pencas y arrancar su corazón practicando en sus entrañas una incisión para llenar vasijas con el néctar divino. Y fue así como el Dios Metl regaló a los humanos su secreto: el pulque.