Volcanes de la región de Tulancingo
Colosos de obsidiana abastecieron de materia prima en la época prehispánica
Abraham Ascencio
De acuerdo con el anuario estadístico y geográfico de Hidalgo del 2015, el valle de Tulancingo se encuentra inmerso en la subprovincia de Lagos y Volcanes del Anáhuac, donde grandes elevaciones dormidas custodian nuestro entorno.
Este volcán dormido se encuentra a 3 mil 200 metros sobre el nivel del mar, solo por detrás de La Peñuela y el Xihuingo, este último muy cerca, y utilizado como observatorio astronómico en la época prehispánica.
La paila está compuesta por estructuras volcánicas, originadas hace tres millones de años, y se formó en un mismo evento junto con el volcán El Molcajete.
A pocos kilómetros, enclavado en el corazón de Epazoyucan, se ubica Las Navajas, cuarta montaña más alta de Hidalgo, compuesta de obsidiana y abasteció a todo el Anáhuac, de esta materia prima.
En Tulancingo, el cerro del Tezontle, en el corazón de la ciudad, es una prueba que da cuenta de la actividad volcánica de la zona.
Así mismo el “Pizarrín”, mina de obsidiana explotada durante mucho tiempo, y que aún provee de material.
Otras elevaciones importantes son el Yolotl en Cuautepec, El Salado y La Campana en Santiago Tulantepec y Napateco, La Mesa y el Huiztle en Tulancingo.


























