Policiacalunes, 13 de febrero de 2017
“¡Soy inocente!”, clama
“Fui acusado de secuestro en el que no participé”: dijó Isaí Bolaños.
La Redacción

Pachuca, Hidalgo.- Isaí Bolaños del Rosal, sentenciado a 40 años de prisión, a través de su esposa, Mónica Martínez, asevera: “Fui acusado de un secuestro en el que no participé”. Luego de formar parte de una manifestación frente al Juzgado Cuarto Penal, la mujer solicitó la intervención de la presidenta del Tribunal Superior de Justicia y del gobernador para que sea revisada la causa penal 136/2013 y no permitan que en “Hidalgo haya justicia de horror”. “Están acabando con la vida de mi esposo; desde hace más de tres años se encuentra interno en el CERESO de Pachuca, injustamente”, dijo a este diario. A Isaí Bolaños le imputan participación en un secuestro cometido por un grupo de personas armadas, en la colonia Nopancalco, en Pachuca, el cinco de julio de 2013. Por las versiones jurídicas, Mónica Martínez conoce que a la víctima del secuestro, “A” “P” “A”, la trasladaron a la habitación 116 del hotel Monte Real, donde la retuvieron con los ojos vendados y las manos atadas. La víctima se encontraba en su negocio en compañía de su yerno, cuando fue amenazado con arma de fuego y obligado a subir a un primer vehículo. En un segundo vehículo (taxi) lo transportaron al hotel, cubierto de la cabeza, atado y golpeado. Los secuestradores le comunicaron su deseo de pedir un rescate a su familia por una cuantiosa cantidad. “Ese día mi esposo estuvo enfermo, en cama. Entró a nuestra casa un grupo de policías, que le imputó haber perpetuado el ilícito. Sin orden de cateo o de aprehensión, ingresaron rompiendo cosas. Yo tenía tres meses de embarazo y no les importó. Maltrataron a quien se les puso enfrente, incluso niños”. El 7 de julio de 2013, el ministerio público ejercitó acción penal en contra de dos acusados por el delito de secuestro agravado, y ambos fueron trasladados al Centro de Reinserción Social de Pachuca. La mujer relata lo que su esposo ha reiterado en las fojas de la causa penal: “Estaba en una litera acostado y me sacaron a empellones. Me subieron a una camioneta blanca y me cubrieron la cara con una tela. Dijeron ser de una organización delictiva, no policías, para asustarme”. Isaí finalmente reconoció que era ingresado a instalaciones de la Procuraduría General de Justicia, esposado de manos y pies. Según asevera, a través de su esposa: ya dentro del inmueble fue desnudado e ingresado a una regadera, “y después le dieron toques eléctricos en el cuerpo y en los testículos, mientras le incitaban a confesar su supuesta participación en hechos que ni siquiera conocía”. Añade que no confesó, pero los policías fabricaron una historia aduciendo que el detenido formaba parte de una organización criminal y “que le habían aprehendido en el lugar de los hechos”. Dice que esa versión no carece de fundamento, y que incluso es demostrable, pues durante el desarrollo del proceso, la víctima del secuestro y el único testigo ocular de los hechos, Pedro Balam Domínguez, expresó no conocer a Isaí. Pedro Balam, el coinculpado, también detenido, manifestó en audiencia dentro del caso, el ocho de mayo de 2014, ante el tribunal de la causa, que jamás había visto a Isaí, sino hasta encontrarse en la cárcel. “La otra persona imputada aceptó que conoció a mi esposo en el CERESO de Pachuca, que no lo había visto antes. Es implícito que desde luego no participó en el secuestro”, añade mostrando copia de las actuaciones legales, sin embargo, la jueza desestimó la prueba por considerarla “estrategia de la defensa”. Mónica Martínez declaró que la familia denunció los hechos a la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CDHEH), órgano que determinó que efectivamente la detención fue arbitraria. La Comisión Estatal únicamente recomienda a la Secretaría de Seguridad Pública evitar la repetición de los hechos realizados y continúe capacitando a sus elementos. “Pero esto, como lo anterior, no fue tomado en cuenta por la jueza encargada del caso, A. G. O. P., quien solo valoró las manifestaciones de los policías”, afirma. Al dictarse sentencia, 24 de junio de 2015, fue condenado a 40 años de prisión, asevera, con base en los testimonios de los agentes Bacilio “T” “H” y Julián “Z” “S”. En su parte informativo dan cuenta de haber aprehendido a Isaí en el lugar de los hechos; y que este había admitido su participación en el secuestro, además de dedicarse a vender droga y formar parte de la delincuencia organizada. Señala la declarante que en esta investigación también participó el ex agente de investigación René “H” “B”, quien actualmente se encuentra preso por el delito de extorsión. Alude que se solicitó al C-4 un informe del arresto de ese día, y que en él, los agentes comunicaron la detención de una sola persona, no de dos. Ello, dice la esposa de Isaí, sirve para acreditar que en verdad fue detenido arbitrariamente y que los únicos acusadores son los policías mencionados, con quienes hubo un careo que no condujo a nada positivo para el detenido. “Estábamos seguros de que lo absolverían, pues había elementos para acreditar su inocencia”, sin embargo, la jueza dictó condena a 40 años de prisión, por no considerar importantes las pruebas de descargo a favor del acusado. Refiere la consternada mujer, antes de retirarse aprisa, porque se le hace tarde para llegar al trabajo mediante el cual mantiene a sus hijos: La sentencia se apeló, por lo que el caso se remitió a la Sala Penal del Tribunal de Justicia. “Los magistrados acordaron dejar insubsistente la sentencia y reponer el proceso con la finalidad de investigar la tortura que mi esposo sufrió por parte de los policías”. Por ello, se requirió a la Procuraduría General de Justicia que designe dos peritos en medicina y en psicología para que valoren al detenido y determinen la existencia o no de la tortura. A la fecha no ha sido posible llevar a cabo los peritajes, porque la Procuraduría no cuenta con peritos que atiendan el caso, lamenta. “Desde hace más de cinco meses, Isaí permanece en completa incertidumbre en la cárcel”. Por este motivo, desesperado, el interno determinó comunicarle a través de EL SOL DE HIDALGO a la opinión pública su caso, y promover un incidente para exigir su inmediata libertad. La familia de Isaí Bolaños se manifestó a las afueras del Juzgado Cuarto Penal, en Pachuca, exigiendo el pronto esclarecimiento del caso, y la intervención inmediata de la presidenta del Tribunal de Justicia, Blanca Sánchez Martínez. “Sé que soy inocente. Tengo familia, a mi esposa y a mis hijas que me necesitan. También soy humano y me duele estar encerrado”, mandó decir, al tiempo que agregó mantener esperanza y confianza de que esta vez las autoridades actuarán de forma correcta y acordarán con justicia en su caso. Por último, informó que la defensa de su marido ingresará un incidente de libertad por desvanecimiento de datos ante el juez de la causa, debido a que los datos y pruebas que en su momento sirvieron para demostrar la probable responsabilidad de Isaí, quedaron plenamente desvanecidos con los elementos señalados anteriormente.